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Migdonia Reyes y su esposo José Pablo Delgado, de Desamparados, esperan el nacimiento de trillizos. Hace dos meses, ellos recurrieron a la inseminación intrauterina para ser padres. Erick CORDOBA / Al Día
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Hijos de
la ciencia
La inseminación artificial lleva alegría y esperanza a parejas con problemas para procrear. Conozca en qué consiste la técnica
Neyssa M. CALVO ACHOY / Al Día
Una llamada telefónica le cambió la vida a José Pablo Delgado.
El 5 de setiembre del 2003 su esposa, Migdonia Reyes, de 24 años, lo llamó para decirle que sería padre de tres niños.
Él sabía que había criaturas en camino, pero ignoraba cuántas.
Durante dos años la pareja intentó tener hijos, pero sin éxito. Hace dos meses, la inseminación intrauterina les permitió a ambos cumplir su sueño.
Gracias a la misma técnica doña Mariela Juárez, de Paso Ancho, espera para febrero la llegada de tres hijos nuevos.
Ya tiene a Génesis, de ocho años y que fue concebida de manera natural.
“Mi esposo y yo queríamos tener otro hijo, pero descubrimos que yo tenía un fibroma y eso me impedía quedar embarazada. Así que me puse en tratamiento, en la Carit, y hace cinco meses me inseminaron una sola vez con éxito”.
Pero faltaban más noticias. “Nos dijeron que eran tres niños, en este momento sólo sabemos que uno es varón. Ahora tengo que cuidarme mucho y no hacer fuerza”, dice la futura madre.
La esperanza de muchas parejas, para concebir, anida en la Unidad de Infertilidad del Hospital de las Mujeres (antigua Maternidad Carit) y en la Consulta de Infertilidad del Hospital México.
Los dos lugares ofrecen la inseminación intrauterina, un método especializado de reproducción asistida. Consiste en inyectar los espermatozoides más fértiles (antes de recurrir al procedimiento se seleccionan los mejores) en el útero mediante una cánula o catéter.
“El semen es procesado en el laboratorio para que tenga las mejores condiciones posibles para fecundar al óvulo”, explica el doctor Ariel Pérez, de la Unidad de Infertilidad del Hospital de las Mujeres.
En los dos centros mencionados se practican de 20 a 25 inseminaciones por mes como promedio.
El doctor Pérez añade que para obtener mejores resultados, las mujeres son sometidas a medicamentos inductores de la ovulación. Eso aumenta las probabilidades de partos múltiples. Migdonia y Mariela son vivos ejemplos de eso.
Una vez más
Cada pareja hace entre cuatro y seis intentos de concebir (cada vez que la mujer ovula) utilizando la inseminación intrauterina. Si los intentos fracasan deben recurrir a otros métodos más invasivos que la Caja Costarricense de Seguro Social todavía no ofrece.
Se trata de la fertilización in vitro –prohibida en el país desde el 2000– y la transferencia intratubaria de gametos que permite seleccionar los espermatozoides y óvulos más fértiles y colocarlos juntos en las trompas de Falopio para tratar de que ocurra la fertilización.
El doctor Gerardo Montiel, jefe de Ginecología del Hospital de las Mujeres, dice que en el 2004 este centro de salud podría ofrecer la transferencia intratubaria de gametos, conocida como “Gift” por sus siglas en inglés.
Dicho método tiene una probabilidad de éxito de uno por cada tres intentos. En el caso de la inseminación intrauterina es de entre un siete y un veinte por ciento. Eso significa, explica Pérez, que “con la mejor suerte, uno de cada cinco intentos termina en embarazo”.
“Es una maravilla que las mujeres puedan ser madres con la ayuda de la ciencia”, dice Mariela Juárez, quien volverá a ser madre en febrero.
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El especialista agrega que la inseminación es útil en aquellas parejas en las cuales el hombre tiene problemas con la producción o la movilidad de los espermatozoides. También cuando la mujer enfrenta dificultades para ovular o produce anticuerpos contra el semen.
Para practicar la inseminación intrauterina es necesario que al menos una de las trompas de Falopio sea permeable, es decir, que permita el paso del óvulo y su unión con el espermatozoide.
El doctor Donald Fernández, asistente de Ginecología del Hospital México, cuenta que el semen es purificado en el laboratorio durante dos horas antes de colocarlo (mediante el catéter) en el útero.
La inseminación demora unos cinco minutos, y cuando termina la mujer puede volver ir a casa.
En la ley
En el Hospital de las Mujeres, la inseminación se practica desde 1986.
El doctor Montiel cuenta que al principio se utilizaba el semen donado por anónimos o por personas conocidas por la pareja que deseaba tener hijos.
Este método está permitido por ley, pero en la actualidad no se practica en la antigua Carit ni en el México.
En el artículo 72, el Código de Familia indica: “la inseminación artificial de la mujer con semen del marido, o de un tercero con el consentimiento de ambos cónyuges, equivaldrá a la cohabitación para efectos de filiación y paternidad.
Dicho tercero no adquiere ningún derecho ni obligación inherente a tales calidades”.
En la actualidad, el donador es el esposo o compañero, pues según el doctor Montiel a veces era difícil encontrar un candidato.
Esperanza de vida
Una vez realizado el procedimiento los futuros padres deben aguardar 14 días. Si la mujer no menstrúa cuando le corresponde debe hacerse una prueba de embarazo.
“La espera es angustiante, pero el secreto está en mantener la calma y una actitud positiva”, dice una mujer que tendrá a su primer hijo a finales de noviembre y que prefiere mantener el anonimato.
Está casada desde hace cuatro años, y seis meses atrás, ella y su esposo decidieron tenes hijos, pero sin éxito. Entonces acudieron al Hospital de las Mujeres, donde les ofrecieron la oportunidad.
“Al principio no es fácil, pues el tema es un tabú. Incluso, hubo quienes me dijeron que Dios tenía un propósito, y la ciencia no debía interferir”, dice la mujer.
Sin embargo, convencida de que Dios también permite que el hombre estudie y ayude a salvar o dar vidas, omitió los comentarios y aceptó la inseminación.
Hoy, ella y su esposo esperan con ansias el arribo del hijo y agradecen a la ciencia la posibilidad que le dio.
Tres regalos
Tres niños serán la bendición del hogar formado por Migdonia Reyes y José Pablo Delgado. La pareja vive en Linda Vista, en Desamparados, y espera la llegada de los bebés para mayo del 2004.
Ellos tienen cuatro años de matrimonio, pero hace dos decidieron ser padres.
“Lo intentamos, y como no pudimos me refirieron al Hospital de las Mujeres. Ahí nos hablaron de la posibilidad de una inseminación. Aceptamos sin pensarlo”, cuenta ella.
“Lo más incómodo fueron las inyecciones diarias para estimular la ovulación, porque lo que es la inseminación no duele para nada”, añade.
La pareja lo intentó dos veces y ella quedó embarazada en la segunda. La alegría fue mayor cuando se enteraron, el 5 de setiembre anterior, de que los bebés son tres.
Al principio ninguno podía creerlo, en especial porque don José Pablo es hijo único, pero lo vieron como una bendición.
“Ahora lo que importa es Migdonia porque tiene que cuidarse mucho. Sé que no será fácil, pero voy a trabajar duro por ellos”, dice el joven.
La madre, de 24 años, comentó que deben comprar algunos medicamentos, pero tendrán que esperar porque son caros. Sin embargo, tienen fe. “Todo va a salir bien”, afirma ella.
A pesar de las dificultades económicas, la pareja piensa en los que tienen menos y en cuanto supieron que una vecina tenía un bebé le prestaron la poca ropa que guardaban para sus trillizos.
Inyección de espermas
Fuente: Dr. Ariel Pérez, de la Unidad de Infertilidad del Hospital de las Mujeres.
Estos son los pasos de la inseminación intrauterina:
1. Inducción: Es el uso de medicamentos para hacer que los ovarios crezcan y produzcan varios folículos (las cavidades que contienen los óvulos).
2. Seguimiento folicular: Mediante un ultrasonido, se mide el crecimiento de los folículos ováricos y se determina el momento ideal de la ovulación (ruptura de los fóliculos y salida de los óvulos que caen a la trompa de Falopio y avanzan hasta unirse con los espermatozoides).
3. Recolección de la muestra de semen: Una hora o menos después de recolectada, la muestra se procesa en el laboratorio para luego inseminar a la mujer.
4. Período de espera: Se extiende en los siguientes 14 días. Luego de éstos, si no hay sangrado menstrual se realiza una prueba de embarazo de sangre.
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