Domingo 24 de abril, 2005. San José, Costa Rica.



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El aire sencillo de la iglesia de Orosi le da un encanto especial. Hay quienes dicen que parece parte de la montaña.
Rafael PACHECO/Al Día

Joyas del valle

Historia y belleza tienen casa en Orosi y Ujarrás

Jéssica I. MONTERO SOTO

Fuente: Centro de documentación, Departamento de Patrimonio Nacional del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes.

La iglesia de Orosi y las ruinas de Ujarrás no comparten su "fecha de nacimiento", pero tienen un cumpleaños común: el 13 de abril de 1920, un decreto las convirtió en monumentos nacionales e hizo de su protección un deber de todos los costarricenses.

Estas edificaciones, hijas de una misma tierra, bellas pero distintas, son protagonistas y testigos de la historia tica desde los días de la Colonia. Sus muros guardan fervor religioso, supersticiones y siglos de resistirse a desaparecer.

Además:

  • Virgen antipiratas
  • De cara a San José
  • Ambas han recibido intervenciones de emergencia para resolver los problemas que trae la edad -como daños estructurales y efectos del impacto de la naturaleza- pero no es lo mismo atender una iglesia en uso que cuidar unas ruinas.

    En una visita a estos monumentos comprobamos los esfuerzos que se hacen para conservarlos y las muchas necesidades que enfrentan.

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    La mayor parte de las columnas y las vigas fueron reemplazadas el año pasado. Las bancas se cambiaron en 1950. En ambos casos se fabricaron las piezas con el mismo material y forma de las originales.
    Rafael PACHECO/Al Día
     
    Soledad y silencio

    Al entrar a las ruinas, la unión de los árboles centenarios, el canto de los pájaros, la quebrada que pasa al norte y los restos de la iglesia contagian con su serenidad. Dos cuidadores y jardineros están durante el día en la propiedad, apenas para evitar la soledad absoluta.

    "A las ruinas las consideramos la abuelita del patrimonio nacional y las tenemos en mucha estima", comenta el arquitecto Miguel Herrera, director del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural.

    Por no ser un edificio sino paredes a la intemperie, los cuidados que requiere son distintos -y se podría decir que menores- a los que necesitan otro tipo de edificios.

    El monitoreo hecho en los últimos años ha encontrado algunas causas de deterioro, entre las que destaca exuberante naturaleza de la zona. "Desde el 2003, contamos con el apoyo de un grupo de lugareños a quienes hemos asesorado y colaboran con la limpieza, retirando la vegetación de los muros de la iglesia y los exteriores", señala Herrera.

    Para este año, el departamento cuenta con ¢5 millones para otra limpieza, reparaciones en una esquina y para sellar la parte superior de las paredes y evitar que la lluvia dañe el corazón de esta abuelita.

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    Dentro de sus paredes centenarias, la iglesia de Orosi guarda gran cantidad de obras de arte,como esculturas, pinturas y retablos.
    Rafael PACHECO/Al Día
    Corazón del pueblo

    Las puertas de la iglesia de Orosi abren a las 9 a.m. y a esa hora comienza el movimiento. Con sus 263 años, esta viejita sigue tan activa como al principio. El sacristán Evaristo Gómez recibe a los visitantes y señala el cartel de la entrada: prohibido tomar fotos. El "flash" de las cámaras daña la pintura de los cuadros, hecha con pigmentos naturales y tan vieja, o más, que las paredes.

    Don Evaristo nos muestra las columnas nuevas, hechas con espigas y cabacotes: tecnología de hace dos siglos en la que se ensamblan las piezas, sin usar clavos. Según el director de patrimonio, se cambiaron al menos 13 piezas, con el cuidado de no alterar el aspecto original del edificio.

    Este año, está programado invertir ¢20 millones en reparar el emplantillado de madera donde van las tejas de la iglesia, limpiarlas una por una y reemplazar varias piezas del techo del convento, que cedieron durante el terremoto de noviembre pasado.

    "Son trabajos minuciosos, que deben hacerse cuanto antes. Esperamos terminar los trámites pronto y comenzar a trabajar en el segundo semestre de este año", asegura Herrera.

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    Las cruces de piedra en los alrededores de la iglesia marcan tumbas, pero se desconocen de quién fueron los restos que reposan en Orosi.
    Rafael PACHECO/Al Día
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    Desde el mirador Ujarrás se ve el terreno de las ruinas, rodeado de plantaciones de chayote.
    Rafael PACHECO/Al Día
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    Sobre la puerta de la iglesia había un balcón de madera, con baranda. Desde ahí se tocaban las campanas.
    Rafael PACHECO/Al Día
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    A principios del siglo XIX, Ujarrás fue azotada por pestes e inundaciones, así que el 1 de marzo de 1832 se pidió a la Asamblea Legislativa el traslado de la comunidad a la Villa de Paraíso. Veintitrés días después, abandonaron el complejo y los años se encargaron de dejarlo en ruinas.
    Rafael PACHECO/Al Día

     

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    Virgen antipiratas

    En abril de 1666, los piratas Mansfield y Morgan desembarcaron en Portete y llegaron a Turrialba, con unos 600 hombres. Ante la noticia, en Cartago se hacían jornadas de oración a la Señora de la Limpia Concepción para que protegiera la ciudad.

    Un grupo armado se acercó a los invasores para sondear si podrían enfrentarlos. Los piratas se devolvieron al puerto y se marcharon sin hacer daño. Desde entonces se atribuye a la Virgen el favor de evitar el saqueo, se le amplió el título a Señora de la Limpia Concepción del Rescate de Ujarrás y se le construyó el templo, hoy en ruinas.

    De cara a San José

    "¿Qué le nota a la entrada?", pregunta Evaristo Gómez, capellán de Orosi. La pregunta se debe a que la iglesia da al este y no al oeste, como la mayoría de los templos católicos. Según Gómez, esto se debe a la llegada del santo patrono, San José Cabécar, bautizado así en honor a los lugareños.

    La imagen entró a Orosi desde Talamanca, es decir, por el este. La iglesia no podía dar la espalda a su patrón y por eso está "al revés". El sitio de construcción del templo también lo decidió San José: lo paseaban en carreta con una campanita y tres días consecutivos la campana dejó de sonar donde hoy está la iglesia.

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