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La música es el ingrediente que Oscar usa para ser feliz entre ollas y sartenes. José RIVERA/Al Día
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Chef con buena sazón
Oscar Castro le pone sabor y pimienta al programa Giros Isaac LOBO ilobo@aldia.co.cr
Una decepción amorosa y una embarcada en un negocio hicieron que el chef Oscar Castro descubriera su vocación por el arte culinario.
"Me fui a playa Bejuco, hace 13 años, donde mi familia tiene unas cabinas, para olvidarme de mis fracasos amorosos y económicos. Allí descubrí el placer por la cocina y desde entonces es el medio para ganarme el arroz y los frijoles", cuenta.
Ahora, él vive feliz entre platillos exóticos, sartenes, ollas y cocinas, y de paso alegra el programa Giros de Repretel, de lunes a viernes, desde hace ocho meses.
Además de abrir el apetito, este "locazo" tiene un ingrediente que nunca falta, la música, pues es adicto al baile y al canto mientras prepara las recetas.
"A mí me encanta cocinar y ese es el secreto para que una comida quede bien rica, el amor con que se hacen las cosas o ¿acaso no nos sabe riquísima la comidita de mamá?", pregunta Castro.
Siguiendo sus consejos, hicimos esta entrevista a ritmo de Tego Calderón, soñando con los huevos rancheros. A fuego lento-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de una cocina?
-Cuando quise matar a Daniel Daluz, un chef uruguayo que me dijo animal. Ahora es muy amigo mío. Yo estaba tenso ese día por la inexperiencia, pero la verdad es que estaba haciendo todo mal.
-¿Panza llena corazón contento?
-Considero que si una persona queda satisfecha con una comida lo demás es más fácil y se carga de energía. Ojo que digo satisfecho, porque uno se puede llenar con cualquier cosa, la comida es para el alma.
-¿Los hombres son los mejores cocineros?
-En mi familia no. Mi mamá es la mejor cocinera del mundo.
-¿Es cierto que un buen chef tiene que ser gordo?
-No, pero no confíe nunca en un chef flaco.
-¿Todo lo rico es malo o engorda?
-No todo lo rico engorda y lo rico es rico aunque sea malo, no importa.
-Si Patricia Figueroa fuera una comida, ¿cuál sería?
-Un dúo de mar veracruzano (corvina con camarones), porque ella es elegante a la vista y picante al paladar.
-¿Y usted?
-Un buen trozo de lomo sazonado y picante en su punto.
-¿Qué platillo prepara para chuparse los dedos?
-Unos camarones empanizados con plátano y salsa de chile panameño.
-¿En usted la comida y la música van de la mano?
-Completamente, porque a mi familia le encantaba la música. Mi papá nos crió con música de Benny Moré, Felipe Pirella y salsa clásica; además, tengo raíces jamaiquinas por el lado de mi madre e irlandesas y escocesas por mis abuelos.
-¿Un sabor que le traiga un recuerdo?
-Pan recién horneado, me recuerda el hogar.
-¿Su aroma favorito de la cocina?
-Tomillo, jengibre, ajo y albahaca.
-¿Algo que nunca se ha atrevido a hacer en la cocina?
-El amor, no, no, (risas) Ya lo hice... he hecho de todo (más risas).
-¿Un error que haya cometido en la cocina?
-Una vez tenía que poner unas alitas de pollo a freír y en lugar de eso eché un vaso de agua. Los tres galones de aceite se regaron por todo lado, salpicó las paredes, el piso y la ropa de los presentes; tuvimos que cerrar la cocina, fue un desastre total, por eso los consejos que doy los aprendí por las tortas que me jalé.
-Además de la cebolla, ¿qué lo hace llorar?
-La mala intención de las personas y todo aquello que me emociona positiva y negativamente.
-¿Un platillo afrodisíaco?
-El aroma de una mujer.
-¿Cuál es la receta para ser feliz?
-Que mi alegría no se apoye en el mal de los demás. Darle gracias a Dios todos los días.
-¿Cuál sería su menú como última voluntad?
-"Peas soup", una sopa jamaiquina que hace mi mamá, o sea sopa de frijol. Se hace con carne, frijoles rojos, yuca, ñame, chile panameño y tomillo.
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La música es el ingrediente que Oscar usa para ser feliz entre ollas y sartenes. José RIVERA/Al Día
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Chef con buena sazón
Oscar Castro le pone sabor y pimienta al programa Giros Isaac LOBO ilobo@aldia.co.cr
Una decepción amorosa y una embarcada en un negocio hicieron que el chef Oscar Castro descubriera su vocación por el arte culinario.
"Me fui a playa Bejuco, hace 13 años, donde mi familia tiene unas cabinas, para olvidarme de mis fracasos amorosos y económicos. Allí descubrí el placer por la cocina y desde entonces es el medio para ganarme el arroz y los frijoles", cuenta.
Ahora, él vive feliz entre platillos exóticos, sartenes, ollas y cocinas, y de paso alegra el programa Giros de Repretel, de lunes a viernes, desde hace ocho meses.
Además de abrir el apetito, este "locazo" tiene un ingrediente que nunca falta, la música, pues es adicto al baile y al canto mientras prepara las recetas.
"A mí me encanta cocinar y ese es el secreto para que una comida quede bien rica, el amor con que se hacen las cosas o ¿acaso no nos sabe riquísima la comidita de mamá?", pregunta Castro.
Siguiendo sus consejos, hicimos esta entrevista a ritmo de Tego Calderón, soñando con los huevos rancheros. A fuego lento-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de una cocina?
-Cuando quise matar a Daniel Daluz, un chef uruguayo que me dijo animal. Ahora es muy amigo mío. Yo estaba tenso ese día por la inexperiencia, pero la verdad es que estaba haciendo todo mal.
-¿Panza llena corazón contento?
-Considero que si una persona queda satisfecha con una comida lo demás es más fácil y se carga de energía. Ojo que digo satisfecho, porque uno se puede llenar con cualquier cosa, la comida es para el alma.
-¿Los hombres son los mejores cocineros?
-En mi familia no. Mi mamá es la mejor cocinera del mundo.
-¿Es cierto que un buen chef tiene que ser gordo?
-No, pero no confíe nunca en un chef flaco.
-¿Todo lo rico es malo o engorda?
-No todo lo rico engorda y lo rico es rico aunque sea malo, no importa.
-Si Patricia Figueroa fuera una comida, ¿cuál sería?
-Un dúo de mar veracruzano (corvina con camarones), porque ella es elegante a la vista y picante al paladar.
-¿Y usted?
-Un buen trozo de lomo sazonado y picante en su punto.
-¿Qué platillo prepara para chuparse los dedos?
-Unos camarones empanizados con plátano y salsa de chile panameño.
-¿En usted la comida y la música van de la mano?
-Completamente, porque a mi familia le encantaba la música. Mi papá nos crió con música de Benny Moré, Felipe Pirella y salsa clásica; además, tengo raíces jamaiquinas por el lado de mi madre e irlandesas y escocesas por mis abuelos.
-¿Un sabor que le traiga un recuerdo?
-Pan recién horneado, me recuerda el hogar.
-¿Su aroma favorito de la cocina?
-Tomillo, jengibre, ajo y albahaca.
-¿Algo que nunca se ha atrevido a hacer en la cocina?
-El amor, no, no, (risas) Ya lo hice... he hecho de todo (más risas).
-¿Un error que haya cometido en la cocina?
-Una vez tenía que poner unas alitas de pollo a freír y en lugar de eso eché un vaso de agua. Los tres galones de aceite se regaron por todo lado, salpicó las paredes, el piso y la ropa de los presentes; tuvimos que cerrar la cocina, fue un desastre total, por eso los consejos que doy los aprendí por las tortas que me jalé.
-Además de la cebolla, ¿qué lo hace llorar?
-La mala intención de las personas y todo aquello que me emociona positiva y negativamente.
-¿Un platillo afrodisíaco?
-El aroma de una mujer.
-¿Cuál es la receta para ser feliz?
-Que mi alegría no se apoye en el mal de los demás. Darle gracias a Dios todos los días.
-¿Cuál sería su menú como última voluntad?
-"Peas soup", una sopa jamaiquina que hace mi mamá, o sea sopa de frijol. Se hace con carne, frijoles rojos, yuca, ñame, chile panameño y tomillo.
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José RIVERA/Al Día
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Hatillo por la pista
Oscar Castro (36 años) ha hecho de todo: jugó baloncesto con el Liceo de Costa Rica; con este equipo fue campeón en 1991 y 1992.
Es oriundo de Hatillo y no está casado, por eso -dice- siempre está feliz. "No estoy solo tampoco", aclara.
Empezó como recepcionista en el hotel Delfín, en Parrita. Una vez que se enfermó el chef, tuvo que sustituirlo y al poco tiempo despidieron al viejo cocinero y se quedaron con él.
Estudió cocina internacional en el INA, fue chef en el antiguo bar Iguanas en Heredia y trabajó en el hotel Parque del Lago; además, tuvo varios negocios: Melo's Antojerías, de comida, y el bar Caprichos en Hatillo.
Con el INA, dio asesoría a los vecinos de playa Conchal con el chef Bratt Lloyd.
José Mairena fue quien lo llevó a la tele, en "Aló qué tal", y desde entonces está en la pantalla chica.
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