Documento fue puesto en Internet ayer
Iglesia ratifica rechazo a gays
Personas relacionadas al homosexualismo no pueden ser sacerdotes
Ciudad del Vaticano/AP, AFP y EFE.- El Vaticano considera que los homosexuales sexualmente activos y los que apoyan la cultura gay no pueden ser sacerdotes, a no ser que hayan dejado atrás sus tendencias homosexuales, al menos por tres años, dice un documento de la Iglesia colocado en Internet por la agencia de noticias católica, Adista.
Desde las bases
Respecto a los actos, el escrito señala que las Sagradas Escrituras los presentan como pecados graves y la tradición los considera inmorales.
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Se trata de una instrucción, titulada "Sobre los criterios de discernimiento vocacional de las personas con tendencias homosexuales en vista a su admisión al seminario y a las Órdenes Sagradas", de cinco páginas, divididas en tres capítulos, firmada por el prefecto de la congregación, el cardenal Zenon Grocholennwski, el pasado 4 de noviembre, una vez dado el Papa Benedicto XVI el visto bueno.
El documento, que una fuente de la Iglesia dijo es auténtico, debe ser divulgado oficialmente por el Vaticano el próximo martes y dice que la Iglesia, aunque respeta profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir en el seminario y en la concesión de órdenes sagradas, a aquellos que practican la homosexualidad, presentan tendencias sexuales profundamente enraizadas o respaldan la llamada cultura gay.
Esas personas se encuentran, de hecho, en una situación que presenta un grave obstáculo para una relación correcta con hombres y mujeres, se especifica.
Si en lugar de ello se trata de un caso de tendencias homosexuales que son meramente la expresión de un problema transitorio, como por ejemplo en el caso de una adolescencia inconclusa, deben haber superado claramente esa tendencia antes de ser ordenados.
La posición de la Iglesia en este terreno no es una novedad ya que un documento emitido en 1961 sobre la selección de sacerdotes, indicó claramente que los homosexuales deberían ser excluidos.
Este texto, aprobado por el Papa el 31 de agosto, fue enviado ya a obispos y responsables de seminarios de todo el mundo.
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El documento, con el aval del Papa Benedicto XVI, debía ser conocido hasta el 29 de noviembre. EFE
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