San José Costa Rica. Edición del 19/agosto/2007. Ir a Al Día
   

Enrique Rodríguez, presentador y locutor

No lo engañan los piropos

El rostro de “Giros” y voz de “Bésame” no se considera dentro del grupo de los galanes, y más bien dice que está vacunado contra la “estrellitis” que ha contagiado a más de un colega suyo

Allan Andino

Todas las mañanas, Enrique Rodríguez se mete en las casas de los costarricenses, gracias a su función como presentador en la revista matutina “Giros” de canal 6. Sus once años laborando para ese medio comenzaron viendo una oferta en los avisos económicos, y de allí en adelante siguió escribiendo la historia aferrado siempre a un ideal: jamás despegar los pies de la tierra.

“Uno de los secretos del por qué he durado tanto, o me han soportado tanto en la televisión (se ríe), es porque yo nunca me la creí”, dice Enrique, y asegura que no se le sube la fama a la cabeza.

El título de “galán” que muchas le han otorgado lo más que le provoca es una sonrisa y un “muchas gracias”, pero en el fondo, para evitar perder el norte, se lo toma todo como un engaño.

“Yo hago como que no es conmigo. No soy una figura de la farándula. Eso es para los protagonistas de todas las fotos, pasarelas y fiestas. No me considero estar dentro de ese famoso saborcito del mes”.

“Las críticas las acepto de la gente que sabe lo que está hablando. Un camarógrafo por años, puede enseñarte más que un presentador”

Sin embargo, eso no era igual en otros tiempos, principalmente si volvemos a su época colegial, pues confiesa que siempre le puso el ojo a las chiquillas mayores. “En el colegio fui tremendamente noviero, no era un azote, pero sí tenía como mis encantos, si se puede llamar así. Siempre me gustaron mucho las grandes. Cuando entré a primer año (del colegio) me enloquecían las de quinto”.

A lo largo de sus 42 años, el también locutor de radio Bésame 89.9 FM tuvo cuatro novias, la última es su esposa, con quien cumplió el pasado mes de junio 21 años de casado.

Precisamente el golpe más fuerte que su memoria recuerda se relaciona con ella, al vivir una separación temporal.

“Fue a los siete años de casado, cuando tuvimos una ruptura mi esposa y yo. Pasé los tres meses más incómodos de mi vida”, relató el comunicador.

Artista frustrado

Para los que desconocían el dato, “Kike” –como le llaman sus amigos y muchas de sus fanáticas– tiene mucha habilidad con el pincel, la cual ha venido puliendo durante los últimos diez años.

“Me encanta pintar. He hecho ya bastantes murales por encargo, me piden un sistema planetario, que una sabana con animales. Como muralista frustrado que soy, admiro a Sequeiros, Rivera, los principales muralistas latinos”.

Y dice frustrado porque en el colegio religioso donde estudió –se reservó el nombre–, no le dieron la libertad de explotar ese talento.

“Si tuviese la oportunidad de borrar esos cinco años lo haría con todo gusto. Eran solamente condicionantes, por eso digo que mi juventud y adolescencia estuvo totalmente mutilada, ahí la perdí, y eso lo resiento. Mi camino era la música, la plástica, y allí no te dejaban hacer nada”.

“Antiestrellitis”

Una mala experiencia en su única Teletón lo llevó a la decisión forzada de abstenerse a conducir en éstas actividades benéficas, no porque no quiera ayudar, sino porque considera que es fuente para que muchos de sus colegas tomen una actitud de excesivo protagonismo.

“Aquí yo he visto gente que creen que son los protagonistas del asunto, y no, es la noticia o cierto evento el centro de atención.

Las llamadas ‘estrellitas’ que creen que todo tiene que girar alrededor de ellos”.

“En una actividad para ayudar a los afectados del huracán Mitch, estaba acostumbrándome a las cámaras, y para mi desgracia me tocó hacer grupo con Alejandro Rueda y el locutor Jorge Madrigal. No me dejaron hablar en absolutamente ninguna de las intervenciones. Me cerraban el paso.

A partir de eso dije nunca más vuelvo ha hacer escenario con gente así, que se crea”.

Aficionado a las parrilladas y al Deportivo Saprissa –¡como no, si se crió en Tibás!–, afirma que los momentos más agradables de su vida han sido “el nacimiento de mis tres hijos, y la primera bicicleta que me trajo el niño”, contó muerto de la risa.

Fuera de cámaras

Sus tesoros

Tiene tres hijos. Marcelo de 21 años, Isabella de 11 y Alessandro, el menor, de dos años. “Cada uno de ellos se lleva 9 años y 5 meses, ¿por qué?... no sé”.

Deportista

“Toda mi vida. Lo he tenido muy arraigado, practiqué muchos años basquetbol. Llegué a jugar con Asturias en la división menor. Ahí fue donde conocí a ‘Guima’ en su faceta de basquetbolista. Pasé a atletismo, eso sí lo practiqué muy fuerte. Llegué al alto rendimiento. Formé parte de la selección de Costa Rica por diez años”.

Música

Se declara un “beatleriano” hasta la muerte. Y sobre los conciertos que le gustaría disfrutar, está en primer lugar Paul Mc Cartney, luego por ahí se suman Génesis, Rod Steward, Elton John, y Madonna.

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Días libres

“De sábado por medio pongo videos clásicos en un bar en San Antonio de Coronado, en Villas San Isidro. Me encanta la música de los setentas y ochentas”

En la cocina

“Fatal”.

En el baile

“Terrible”.

Cambio en “Giros”

“Estaba cansado del traje entero, de la formalidad y el esquema tan cuadrado de la noticia, de los horarios. Yo era a veces el que hacía todas las ediciones. Ahora estoy muy cómodo, he aprendido muchísimo en este año y medio que llevo en la revista.

En forma

Le gusta practicar “mountain bike” e ir al gimnasio cuando se puede. “Tres veces a la semana”.

Estudios

“Abandoné arquitectura. Luego me pasé a diseño publicitario, lo terminé, también estudié turismo, lo terminé también, y bueno, aquí estoy como locutor y presentador, o sea, nada que ver”.

Su terreno

“Me encantaría llegar a tener una propiedad rica, con buena zona verde, buen espacio, para pasar fin de semana, tener un ranchito. Ojalá comprarse unos mil dos mil metros”.

¿Radio o “tele”?

“Me gusta más la radio, en los dos me siento cómodo pero la radio es más natural, menos impostado”.

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Locación: Best Western Irazú.
Fotos: Herbert Arley /Al Día

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