San José Costa Rica. Edición del 04/febrero/2007. Ir a Al Día
 

Geovanna Mendiola, novia del Presidente

Una dama de primera

Conozca un poco más a la mujer que le quita el sueño a Oscar Arias, con sus encantos

Isaac Lobo

Todavía no es Primera Dama de la República, pero Geovanna Mendiola es una dama de primera.

Ella acaparó la atención de medio país cuando pasó de ser una figura privada a una pública, al anunciarse el 27 de enero que ella es la novia de Oscar Arias Sánchez, nuestro presidente.

Elegante, de fino gusto para vestir, cuidadosamente arreglada –sin usar joyas– denota una inteligencia pulida en las mejores escuelas de Europa, pero sobre todo destaca su humildad y un gran amor por Costa Rica, inculcado por su familia desde muy pequeña.

De carácter suave, pero decidido, “marcó” el terreno y logró imponerse a las muchas pretendientes que rondaban a Arias y logró ganarse su corazón.

Como ella misma lo dice: “cuando se quiere uno es celoso. Esos celos que cuidan y no enferman, como el preocuparse por quiénes son las amistades de los hijos”.

La novia del Presidente de la República ve la vida a su manera y vive intensamente, pues tuvo que luchar contra un cáncer que la aquejó hace 9 años, por el cual todavía recibe tratamiento. Sabe que la salud es más importante que una cuenta bancaria.

De 45 años –aunque parece que tuviera 10 menos– esta relacionista pública es poseedora de los rasgos finos y seductores de mujer de sociedad, no se le nota el trabajo de ser madre de cuatro hijos, tres hombres y una niña (de 23, 20, 9 y 7 años). Habla tan bien el inglés y el francés como el español y asegura que no le tiene miedo a las labores hogareñas.

“Cuando tuve que planchar y lavar, lo disfruté, pero no era algo que me encantara”, explica entre risas.

Uno de sus dones es la fina cuchara, un atractivo que terminó de conquistar al hombre más importante de este país.

“Oscar come de todo, pero le encantan las pastas y el pescado, platillos que le preparo con gusto”, explica.

No toma licor, pero ha aprendido a disfrutar del buen vino, ya sea tinto o blanco, mientras conversa con Arias de temas importantes del país y otros que sólo a ellos les importa en su intimidad.

Cree en el amor

A pesar de que se divorció dos veces, Geovanna sigue creyendo en el amor. Ella se dio esta oportunidad con su primo segundo, a quien conoce desde niña, pero que empezó a amar apenas hace unos meses.

“Primero, no considero que cuando una relación se acaba sea un fracaso. Asumo con valentía y responsabilidad la disolución de ambas relaciones, especialmente porque de ellas obtuve lo mejor que tengo en mi vida, que son mis cuatro hijos”, comenta.

Para Geovanna no fue fácil terminar lo que siempre se comienza con la idea de que sea eterno, por eso se identifica con el sufrimiento de muchas mujeres costarricenses.

“Las razones por las cuales una relación se termina son muchas. Cada pareja es un mundo ciertamente, pero factores como la falta de comunicación, la infidelidad, la mentira, el engaño, el irrespeto, el no valorar a la pareja y la agresión física o verbalmente, hacen que las relaciones se deterioren”, confesó.

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Locación: Hotel Corteza Amarilla.
Foto: Rafael Pacheco /Al Día

Ahora con su nuevo noviazgo, llena de ilusión, aplica lo aprendido durante estos años.

“Una relación es como una empresa, hay que saberla cuidar y administrar, y cuando no se le inyecta pequeñas dosis de amor cada día, con el tiempo puede deteriorarse. Es la empresa mas difícil de administrar”, añadió.

¿Qué le vio?

Cuenta que Arias con su novia es desprendido, regalón, un caballero que le abre la puerta del carro y le acomoda la silla para que se siente.

La misma Geovanna comparte las razones por las cuales ella cayó rendida a sus pies.

“De él me gustan muchas cosas. Lo primero su sencillez, porque a pesar de recibir el cariño de tantas personas, de ser dos veces presidente, de haber recibido el Premio Nóbel de la Paz, el Príncipe de Asturias, el premio Luther King y muchos otros galardones y honores, siempre sigue siendo el hombre sencillo y humilde, que es igual con todo el mundo, lejos de ser una persona engreída”.

Otra de las cualidades que terminaron por convencerla fue la inteligencia de Oscar Arias, con quien conversa horas de horas.

“Está su cultura, su inteligencia, su calidad humana. Oscar es un hombre muy profundo y de una gran sensibilidad, capaz de sorprenderme siempre. Es tan detallista”.

La vecina de Escazú es una novia moderna, pues ella es la que va a “marcar” a la casa de su novio, quien no puede salir por su múltiples obligaciones.

“Nos vemos cada vez que él pueda, ya sean ratitos en las noches o los fines de semana. Yo entiendo que es un hombre muy ocupado, pero siempre busca desocuparse, ya sea para hacerme una llamada o poder ir a cenar”, manifiesta.

Privilegiada

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Foto: Rafael Pacheco /Al Día

Geovanna está consciente de que nació en una familia privilegiada: su padre Francisco Mediola era empresario, de la familia dueña de la Tabacalera Costarricense y su madre Odilie Sánchez, venía de gamonales cafetaleros heredianos.

Se crió en el barrio González Lahman, pero su padres le inculcaron que nunca debía hacer diferencias.

“Me encantaba jugar en bicicleta por el barrio, no había tantos carros. Eran otros tiempos, en los cuales se podía transitar sin temor”.

Ella es la mayor de tres hermanos, los menores son hombres.

“Las vacaciones que hacía la familia era ir a Guanacaste. Mi papá tenía una propiedad en playa Flamingo. No había carretera y había que cruzar por la playa, por eso había que estar muy pendiente de la marea. Era toda una aventura”.

Recuerda claramente que esa lugar estaba lleno de flamingos, de ahí su nombre. “Lamentablemente ya no llegan, no se ve ni uno”.

Su niñez la pasó en forma tranquila. “Era una niña que disfrutaba de su casa de muñecas. No era de hacer travesuras, era como muy buena”.

Luego concluyó su secundaria y a los 15 años fue enviada a Londres 24 meses, para que perfeccionara su inglés. Después vivió un año en Francia, donde se especializó en su otro idioma.

Ahora, asegura que no sabe si se convertirá pronto en la Primera Dama de la República.

“Vamos paso por paso, por nos estamos conociendo”. Mientras tanto, esta mujer sabe que es muy importante en la vida del Presidente.

Personal

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Foto: Rafael Pacheco /Al Día

Nombre:

Geovanna Mendiola Sánchez

Como se cuida:

Va al gimnasio dos veces a la semana. Hace dieta.

Su mayor chineo:

Cuenta que el capricho más caro que se ha comprado fue un automóvil Honda.

Se relaja:

Le encantan los masajes, las exfoliaciones, que le hagan las uñas y que la peinen.

Viajera:

Es una enamorada de viajar. Ha visitado Asia, Europa, algunas ciudades de Estados Unidos y Latinoamérica.

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Foto: Rafael Pacheco /Al Día