San José Costa Rica. Edición del 24/junio/2007. Ir a Al Día
 

Pablo Zúñiga, Empresario

Pezetero Light

P.Z. cuida estrictamente su dieta, al igual que sus negocios

Ileana Vargas

La astucia del empresario Pablo Zúñiga hizo que al pasar los años cambiara el sabor amargo de la pobreza por el picante que tiene el mundo de los negocios.

A sus 10 años la vida le dio el primer sorbo de amargura, cuando tuvo que dejar Pérez Zeledón porque sus padres se habían separado.

“Cuando se dio la separación yo estaba pequeño, pero recuerdo que mi mamá dijo que teníamos que buscar un nuevo lugar donde tuviéramos un mejor horizonte”, dijo Zúñiga.

Con el cambio de casa también se vino el traslado a la nueva escuela, donde sus compañeros se burlaban porque no vestía ropa fina como ellos.

Desde joven fue ambicioso y a los 12 años comenzó a trabajar como demostrador de productos, para poder comprar las cosas costosas que su madre no podía.

Éxito y derrota

Gota a gota Zuñiga fue sazonando su vida con éxito, pero también de golpe tuvo de digerir la pérdida de varios millones de colones.

Los negocios los inició con 200 dólares que obtuvo de la venta de una motocicleta, con ese dinero fue a la frontera y compró tres teléfonos celulares.

“Salimos tablas del negocio pero cuando regresé los teléfonos se vendieron rápido y así fue como después instale la venta de celulares”, contó P.Z., como lo llaman sus amigos.

Pero cuando el vendedor de celulares sintió más seguridad en los negocios, quiso degustar un poco de salsa y merengue, pero ese “gustito” casi lo lleva a la quiebra.

“Me jugué todo en un concierto de salsa y merengue que se estaba organizando en el país, pero no se vendieron ni la mitad de las entradas, los conciertos fueron mi peor negocio”, recordó el comerciante todavía con mal sabor de boca.

Parece que el éxito que ha logrado Zuñiga en los negocios lo ha preparado a fuego lento y con el mejor ingrediente de la vida, la perseverancia.

Después del fracaso musical, tuvo que vender doce carros muy finos de uso personal para saldar las cuentas pendientes que tenía.

Y así es como ahora personas de dinero, entre ellos futbolistas y el empresario italiano Matteo Quintavalle se le acercan para comprarle los “chuzos” que colecciona.

Gustitos

Aunque tiene gustos exhuberantes en los automóviles, sus exigencias a la hora de la comida son realmente muy sencillas.

“Como estoy en dieta como con muy poca sal, casi no como pan y no tomo bebidas carbonatadas”, contó Zúñiga, quién sigue un estricto régimen para mantener su peso.

P.Z confesó que, a pesar de cuidar su figura, le gusta comer postres y banano al horno, pero si el restaurante tiene la opción de comida “light” definitivamente elige ese tipo de platillo.

Lomito en salsa Marsalla

1 cebolla picada en cuadritos

1 caja de hongos setas rebanados

Media taza de leche

Crema de hongos

Aceite de oliva

Sal, comino y pimienta al gusto

Preparación: Se adoba el lomito con la sal, pimienta y comino y se deja reposar por una hora. Luego se pone a dorar la cebolla con un poquito de aceite de oliva y se incorporan los hongos rebanados, revuélvalos hasta que los hongos se vayan poniendo suaves. En una taza aparte mezcle un poquito de crema de hongos con la leche y luego mezcla con los hongos en el sartén. Adicione vino al gusto.

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Roger Benavides /Al Día