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La estructura está vieja. Todos los días pasan por ahí más de 300 personas, según las autoridades de Sixaola. Alexánder Otárola.
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Transitar por la vieja estructura se convierte en un peligro evidente cuando peatones y transporte pesado debe compartir la vía.
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En febrero del 2007, el MOPT prometió la construcción de un nuevo puente para el 2008. A la fecha no hay nada. archivo.
Miguel Calderón Suárez
miguel.calderon@aldia.co.cr
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Sixaola, Limón - ¡Cruzar el puente fronterizo entre Costa Rica y Panamá es jugarse la vida!
“Es retar la suerte y a la vez desafiar a la muerte”, afirma Álvaro Martínez, de 42 años, peón bananero y vecino de Sixaola.
Más de 300 personas transitan a diario la deteriorada estructura del puente sobre el río Sixaola en la frontera con el país panameño.
La realidad que se vive entre las comunidades de Sixaola (Limón) y Guabito (Panamá) es de total abandono y pobreza.
En una zona donde circulan cientos de furgones y carros a diario, donde hay un puente que da vergüenza. El principal problema que enfrentan los vecinos es una estructura defectuosa a la que no le dan mantenimiento ni autoridades ticas, ni panameñas.
“Esto es un relajo, el puente se está cayendo, ¡tiene 102 años! y el gobierno no hace nada para arreglarlo”, agregó Martínez con desazón. Creado en 1908, esta plataforma binacional requiere cuidados intensivos.
El lunes 9 de agosto pasado y tras un largo viaje desde San José, llegué a Sixaola. Me recibió Andrés, un “gavilán” tico.
Por un dólar me conduce al puesto de Migración. Durante el recorrido, me resulta imposible dirigirme a la oficina migratoria y despegar la mirada de los peatones lidiando con los vehículos pesados (buses y tráilers), en su afán por cruzar al otro lado del puente. Muchos extranjeros se asombran cuando se tienen que hacer a un lado de las mallas para dar paso a los vehículos.
La estructura carece de un espacio para peatones, las personas deben esperar en los soportes del puente para cruzarlo, mientras los camiones les pasan a la par.
Tablas de madera en mal estado, mallas inservibles, huecos y falta de un paso peatonal son algunas de las limitaciones que hacen de este paso fronterizo una tortura para los vecinos de la región.
Años de espera
En febrero del año 2007, los gobiernos de Panamá y Costa Rica anunciaron el inicio de la construcción del nuevo puente para el 2008. Con muy pocos resultados a la fecha.
Hace más de cinco años, en abril del 2005, los dos gobiernos acordaron construir un viaducto metálico de 240 metros para sustituir la centeneria estructura actual, que sufre severa corrosión.
“Cumplió su vida útil”, reconoce el ministro de Obras Públicas y Transportes, Francisco Jiménez. Para ese momento, los países acordaron construir la obra (valorada en $2 millones) por partes iguales.
Cada gobierno debía iniciar sus procesos de contratación de materiales y obras.
Primero Panamá estuvo listo, pero Costa Rica no. Luego, Costa Rica estaba listo, pero su vecino del sur tuvo un inconveniente con la empresa constructora. En noviembre de 2004, el gobierno panameño invirtió $500 mil en la reparación del puente fronterizo, cuyo mantenimiento, desde su construcción como paso ferroviario en 1908, comparten Panamá y Costa Rica.
En febrero del 2007, durante una nueva reunión bilateral, Panamá acordó un plan de trabajo y en junio ya tenía su parte del puente en la margen del río Sixaola. Sin embargo, aún faltaba que ambos países obtuvieran contratos para perforar el lecho del río y colocar las columnas del puente.
El ministro Jiménez comentó que ya hay un programa de trabajo entre ambos países para iniciar las obras de la nueva estructura lo más pronto posible.
“La solución a Sixaola es la construcción de un nuevo puente. Ya hay un préstamo que es binacional. Será de Costa Rica y Panamá. Sólo falta definir algunos detalles para echar manos a la obra”.
Mucha pobreza
Roberto es un niño de 10 años, vecino de Puente Medio de Guabito, Panamá. Él estudia en tercero de escuela, su papá lo abandonó cuando tenía dos años de nacido.
Se gana la vida limpiando zapatos y cuidando carros en la frontera, del lado tico y también del panameño.
Quiere trabajar en una bananera para mantener a la mamá y sus hermanos mayores.
Casos como el de este menor abundan en la zona limítrofe entre Costa Rica y Panamá.
La policía panameña reportó que a diario, en esa zona, más de 30 escolares menores a 12 años sobreviven con el dinero que les dan extranjeros.
De conformidad con el tratado Echandi-Fernández de 1941, ambos países tienen derecho de libre navegación en el río Sixaola y la línea limítrofe corre por el centro del cauce del mismo.
El mal estado de las barandas y mallas es evidente. Los lugareños corren un constante peligro, sobre todo cuando deben pasar al lado de los camiones.
La mayoría de vehículos pesados viaja desde Panamá a Costa Rica a descargar mercadería.
Los huecos no pueden faltar. Por las viejas tablas atraviesan más de 300 carros día a día.
Del lado panameño, la pobreza se hace presente. Niños entre 5 y 12 años cuidan carros y lustran zapatos a cambio de un dólar.
“Ya hay un programa de trabajo”, Francisco Jiménez, Ministro del MOPT.
¿Existe un programa de trabajo para reparar o reconstruir el puente?
Sí. Ya está totalmente definido el programa de trabajo. Los dos países estamos trabajando en la construcción de una nueva estructura. Hay un acuerdo binacional, que se basa en la cooperación y apoyo para hacer de esta obra una realidad.
¿Cuál es el plan para la nueva estructura? ¿Cuándo estaría lista?
Es difícil decirle para cuando estará listo el puente nuevo y como será su diseño. Lo que sí es cierto es que ya tenemos los recursos y la coordinación con Panamá para finiquitar detalles y contratar la empresa constructora .
Han pasado cinco años desde que se firmó el acuerdo para hacer un nuevo puente y hasta el momento los avances son pocos.
Es un ejemplo más de que el tema de los puentes no estaba en la agenda de la pasada administración. Queremos retomar los proyectos. Prueba de ello es que ya hemos intervenido 72 puentes en todo el país.
¿Cómo se financiaría la obra?
Con ayuda del Banco Central y del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Estamos recibiendo asesoría del gobierno holandés.
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