Domingo 25 de julio de 2010, San José, Costa Rica
Nacionales | Por esas calles / Ronald Marchena
En medio de la pampa, su voz doma al Malacrianza
Aunque prefiere una monta de toros que un clásico de Saprissa y la Liga, este sabanero afirma que nunca montaría un toro
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    En su juventud bailaba de todo, hasta “El punto guanacasteco”, pero Marchena afirma que ahora no lo haría. Julio Peña.

Karla Barquero, colaboradora
redaccion@aldia.co.cr

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Cada aniversario de la Anexión Ronald Marchena lo celebra montando un caballo, pero este año lo hará junto al homenajeado: El Malacrianza.

Uno de los tips del sabanero para tratar a animales tan bravíos de la pampa guanacasteca, es la comunicación.

Desde hace 32 años trabajo en la Hacienda La Nueva Esperanza, vivo a 15 minutos de ahí, mi casa es parte de la hacienda, en Punta Guiones.

¿Desde qué hora se despierta para iniciar sus labores?

Yo me levanto desde las 5 a.m. en punto, luego agarro el caballo y me dirijo a la finca, en donde empiezo a trabajar desde las 6 a.m.

¿Cuáles son las principales tareas que debe desempeñar?

Apenas llego, lo primero que tengo que hacer es ordeñar las vacas. Después en el campo lo que tengo que hacer es dejar el ganado en otra finca, recogerlo y contarlo.

¿En el momento de contar el ganado, no le ha pasado que le falta algún animal?

Sí, siempre pasa que alguno me falta, pero me aparecen al otro día, eso pasa porque a veces se van a la montaña.

¿Qué otras labores le toca desempeñar?

Aquí hacemos de todo, justamente el miércoles me tocó recibir un ternero, porque la vaca parió. Y tuve que ayudarlo a que tomara la leche.

Le toca labores casi que de veterinario.

Bueno es que aquí me toca bañar el ganado, y además vacunarlos contra los parásitos.

¿Es difícil bañarlos?

Ahorita como hay mucha lluvia, me monto en el caballo y los fumigo, me pongo la bomba de agua en la espalda. Pero en la época seca me toca bañarlos bien por el calor y porque hay muchas moscas.

¿Cuál es el secreto para tratar a los animales?

La forma como uno les habla. A mí todos los toros me hacen caso, y cuando las yeguas o vacas dan a luz les hablo y las chineo y me dejan tocar las crías.

Me contaron que usted chinea al famoso Malacrianza, ¿es cierto?

Ah sí, es el hijo mío, desde que estaba pequeño. Yo fui uno de los que le pusimos el nombre. Junto con Tulio, el yerno del patrón, le pusimos el nombre y es curioso, porque el patrón a veces no le gustan los nombres y se los cambia, pero a él no, con ese se quedó.

¿Y este toro le hace alusión al nombre?

Es muy educado. Si uno lo trata bien, se deja que lo inyecten, porque ya está acostumbrado. Eso sí, no le gustan los remedios en la boca porque hay que agarrarle la nariz, se pone como los diablos.

¿Lo montaría?

¡Nombres, Dios guarde! Aunque él me hace caso, yo sé que él me botaría. Además, nunca he montado un toro y menos a esta edad.

¿Qué piensa usted de los montadores?

Esos a mí sí que me convencen, hay que tener un coraje.

¿Es aficionado a la monta?

Eso yo no me lo pierdo por nada. A mí me ponen a escoger entre un partido de fútbol y una monta y me voy a ver las corridas.

¿Y a los topes?

Sí me gusta participar, pero el próximo no lo haré porque mi caballo se murió hace como dos meses de una enfermedad crónica. Se llamaba el Dennis.

¿Me imagino que era muy apegado con Dennis?

Sí, yo lloré amargamente, porque lo tuve desde que era potranco.

¿Cambiando de tema, cómo celebrará este 25 de julio?

Yo todos los años voy a caballo, pero creo que este año me tocará ir en el camión acompañando al Malacrianza, que es el dedicado al tope de este año.

¿Tiene usted alguna bomba preferida?

No ninguna. Yo fui criado muy rudo, desde los siete años aprendí a andar a caballo, pero mi papá me tenía maestros en mi casa.

¿Bailará hoy “El punto guanacasteco”?

Eso si que ya no. Cuando yo era joven bailaba lo que fuera, pero ahora no.

¿Cuál es su comida típica preferida?

La gallina criolla, porque es muy rica. También me gusta el arroz de maíz y los tamales.

¿Qué es lo mejor que trajo la Anexión al país?

Todo, las mujeres y los toros.

Religioso

Ronald Marchena

Edad: 57 años.

Estado civil: casado con María Elena Villacetis.

Hijos: Cecilia, Ronny y Karen.

Profesión: sabanero desde hace 32 años en la hacienda La Nueva Esperanza.

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