Sábado 28 de enero de 2012, Costa Rica

Entrevista en el hotel Ramada Herradura

Simplemente encantador

Isaac Lobo

ilobo@aldia.co.cr

Humilde, risueño, sin poses de estrella y muy colaborador, así se portó ayer César Millán.

No sé qué efecto mágico tendrá él en los perros, pero ayer, durante la entrevista con Al Día, se ganó a cuanta persona fue al hotel Ramada Herradura: periodistas, fotógrafos, curiosos y trabajadores del sitio.

Él habló previo a la presentación que tendrá hoy en el Estadio Nacional, a partir de las 8 p.m. (Ver recuadro).

El protagonista de “El encantador de Perros” llegó acompañado de su pitbull Junior, el cual le ayuda a “equilibrar” a otros canes en su programa.

Nadie podría decir que ese mexicano, quien llegó sin medias, camisa estilo polo y pantalón de vestir, acaba de rehabilitar a las mascotas de los reyes de España y de la actriz Charlize Theron.

¿Por qué escogió a un pitbull para trabajar con usted?

Un pitbull con un mexicano, ¿Qué te parece? Una combinación tremenda. Imagínese, representamos todos los estereotipos en Estados Unidos. Los mexicanos tenemos muy mala fama, ‘si no estamos pasando droga por la frontera’, ‘nos queremos robar el trabajo de los gringos’. Aunque el humano esté lleno de iPhones y iPad sigue ignorante.

- ¿Entonces la dupla es para crear conciencia?

Precisamente. En los años 70 y 80 la raza que la sociedad le tenía miedo era a la dóberman, en los 90 pasaron a ser los rottweiler y ahora son los pitbull. Es una oportunidad de dar un punto de vista distinto, él como perro equilibrado y yo como inmigrante. Ambos andamos pregonando cosas muy buenas.

- ¿Esta es su raza favorita?

¡No! A mí me gustan todos los perros en general. Es como decir ¿Qué personas te gustan más, los colombianos o los costarricenses? No es la persona, es el humano que hay detrás, así es lo mismo con los animales.

- ¿Cuál es la pregunta que la gente más le hace?

Depende la parte del mundo en la que esté. En los Estados Unidos me dicen: ¿Mi perro me quiere? Y yo les digo que sí, solo que no les hace caso.

- ¿Y los periodistas?

Me preguntan ¿Qué perro de famosos fue el que más le dio dificultad? El perro no sabe que su amo es famoso. Yo soy a quien le hablan de último, ellos tratan primero con entrenadores, psicólogos y ya al puro final hablan con el mexicano y es quien hace las cosas bien (risas). ¡Yo voy al grano!

¿Las estrellas le pagan?

A veces prefiero que donen a la fundación que tengo.

¿Cuál perro le demoró más tiempo equilibrar?

Con uno duré 80 días. Era uno que vino de Iraq, era soldado, luego de tantas bombas estaba demasiado nervioso y temblaba por todo, lo quería retirar, pero no antes de darle ayuda por el excelente trabajo que hizo. Y si duro un año, no importa, duro un año con gusto.

Muy personal

¿Cómo se mantiene César equilibrado?

Con ejercicio. Yo soy de rancho y me levanto con el sol, en mi casa hay pájaros, camaleones, tortugas y muchos animales. Camino la manada (más de 40 perros) y luego hago pesas, como balanceado y llevo a mi hijo a la escuela, luego me voy a mi trabajo.

- ¿Quién es su mayor fan?

Mi madre, ella me llama todos los días.

- ¿Cuál capricho se compró luego del éxito de “El Encantador de Perros?

Fueron 43 hectáreas de tierra. Voy comprando Estados Unidos, un pedazo a la vez, luego se los volveré a vender, como Pancho Villa.

- ¿Qué le parece la voz que le ponen en el programa latino?

No la he escuchado. Pero como es otra, por eso mi mamá me llama todos los días, para escuchar al verdadero “Encantador de Perros”, por cierto a ella le encanta esa palabra “Encantador”.

- ¿Alguna vez ha dudado de algún caso? ¿Le da dado miedo algún perro?

Sí claro, soy un humano como cualquier otro. Especialmente ahora que tuve mi divorcio, fue una depresión horrible, tuve dudas, y dudas y te vas al fondo. Hasta pensé en no continuar más con esto. Te sientes como si hiciste algo malo.

- Pero, ¿A cómo encanta perros encanta mujeres?

(Risas) Estaría bueno. Sí me sé el truco de los perros, pero no el de las mujeres, estoy seguro que ese nadie se lo sabe.

- ¿Qué significa la esposa de Will Smith, Jada Pinkett, para usted?

Es mi hermana espiritual, fue quien me regaló un curso de inglés para que pudiera hacer mi programa, y es la presidenta de mi fundación.

- ¿Fue la catapulta?

Me ayudó mucho, pero si no le caes bien a la televisión, si el público no te quiere no importa a quien conozcas. No tengo como pagarle a ella, con eso del curso. Tardé dos años en aprender bien el inglés.

- ¿Qué le da rabia?

Un humano deshonesto. De esos hay muchísimos en Hollywood. Yo vengo de un lugar donde la palabra vale, allá no, todo hay que escribirlo y firmarlo y si no está bien claro, ven como te hacen daño. ¡Es ‘canijo’ el asunto! Otras veces, por ejemplo, firmo una foto y se van corriendo a venderla.

- ¿Cómo le afectó la muerte de su perro Daddy?

Yo sabía, estaba preparado. No ha sido el primero que se me ha ido. No te impones, pero te sometes, es parte de la vida. Pero si fue un perro que creó una diferencia mundial, ese hombre... perdón, ese amigo, donde vaya en el mundo, la gente llora por él. Me recuerdan por mi perro, eso me pone a llorar.

- ¿Cómo se supera?

(Se le ponen los ojos llorosos) Te dedicas a ayudar a otro perro, esa es la única terapia, en su honor voy a ayudar a otro. Era un súper perro. La gente va al rancho a ver el altar que le tengo. En algunos países no saben que ya falleció, porque van por la tercera temporada y él llegó hasta la sexta.

- La frase ahora: “Me trataron como un perro” es dual, ¿Verdad?

Claro, yo me topé con uno que su dueña le heredó $50 millones. La señora no le dejó nada a su hijos, sobrinos, ni a ningún familiar, solo a su mascota.

- ¿El exceso de cariño es malo para un animal?

Sí, cuando es solo eso. Debe de ser ejercicio, disciplina y cariño, no solo cariño, cariño, cariño...

- ¿Por qué se da ese exceso?

Porque usan al perro para darse cariño a si mismos.