Como nací sin más accesorio que mi propio ombligo, he aprendido a vivir sin apegarme a los electrodomésticos y a la tecnología. Disfruto de picar finamente una cebolla, de sacar el hielo de los moldes sin que ninguna máquina lo haga por mí, y así así, voy sacando la vida a pata, como si nada me llevara cuando me marche.

Por eso mismo, en casa no hay televisión en el comedor, pues disfrutamos de compartir el pan conversando, y si acudimos a computadoras y otros artefactos es porque los tiempos lo demandan para ser más productivos, pero no para perder nuestra libertad e independencia.

A veces paso en casa largas horas ocupada con el mar de cosas que esperan a que les ponga un poco de cuidado. En esos lapsos el teléfono nunca suena y yo disfruto de mi silencio obligado en vista de que a esas horas no tengo con quién conversar.

Me preparo una merienda con fresquito y todo porque parto de la frase que dice "come en tu casa como si estuvieras delante del rey y comerás delante del rey como si estuvieras en tu casa".

Pero, cuando llega la hora del almuerzo, y me preparo un bocadillo para comérmelo en santa paz, al primer mordisco... ¡riiiiiiiiing! ¡El teléfono!

Así, escucho las voces más queridas y familiares y hasta las de número equivocado, pasando por supuesto por las que ofrecen indeseables tarjetas de crédito, o solicitan un favor sin ni siquiera preguntar si una quiere o puede hablar.

No importa que cambie de estrategia o de hora: puedo almorzar a las diez y media, el teléfono sonará. Si es a las 12 mediodía, sonará... Si es las quince horas, él sonará... implacable sonará.

¿Y por qué? digo yo. ¿Cómo harán mis depredadores telefónicos para saber que en ese, mi momento más especial, es el menos indicado para entablar una conversación?

Está visto, haga lo que haga, Murphy, el inventor de las curiosas einevitables leyes de encuentros y desencuentros, se debe reír a carcajadas cuando ve desde el otro banquito, mi mueca de hastío al primer ring del aparato y que impávida me quedo viendo hacia la nada tratando de no escuchar.

¿Me pasa sólo a mí o a usted también?

En todo caso, me he ingeniado una venganza: dejo que suene y suene, no me molesto contestar y con morboso placer termino de tomar el fresquito, tajadeo el maduro o le saco una nueva tajada al bistec.

Apenas termino, el silencio de monja cartuja se vuelve a instituir y el bandido no vuelve a sonar en toda la tarde hasta que la cena nos encuentre.

Como un sádico Maquiavelo, espero después de desdoblar la servilleta, a que suene radiante, y yo, que sé su malévola intención de arruinarme el almuerzo, me río como el doctor Hanibal Lecter, y saboreo el primer mordisco de mi esperado menú, pensando en la mamá Graham Bell y en la condenada campana.

 

Para saber más

http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Murphy

 Quienes me conocen ya lo saben. Soy una fanática de los animales. Adoro a los perros de todo tipo y los gatos se robaron mi corazón. Aunque estas son las mascotas de mi preferencia, no atento contra ninguna forma de vida animal, con excepción de plagas caseras como insectos, más por un tema de salud pública que de fobia.

Me tiro todos los programas alusivos al tema, investigo, leo, compro, chineo, consumo y dedico mi tiempo libre a disfrutar de mis animales y a proteger a los que no son míos.

Como yo, hay miles de personas en Costa Rica y en el mundo, que tienen este tipo de aficiones, a veces obsesiones y creo que parte de nuestra humanidad radica en tener conciencia de que compartimos el planeta con otras formas de vida y que el respeto por ellas es parte de eso que llamamos inteligencia.

Repudio a quienes de una forma cobarde y solapada, preparan con premeditación y alevocía, sus crímenes a escondidas para "desaparecer", envenenar, asesinar o maltratar a los animales callejeros o a otros, que teniendo dueño andan por ahí.

Cierto es que no hay nada más molesto que un vecino desconsiderado y abusivo, de esos que abren la puerta en la mañana o en la noche para que su perro salga a la calle a hacer sus necesidades a la acera de enfrente.

También es cierto que el perro que siempre nos molesta es el de al lado. Nunca es el nuestro, el de nosotros es perfecto.

Me molestan esas personas que sacan sus canes visiblemente agresivos, con una cuarta de cadena exhibiendo la bravura de su animal y su propia hostilidad, haciendo alarde una valentía que indudablemnte es prestada.

Y también es verdad que muchos dueños de mascotas no son concientes de lo odioso que resulta caminar en un parque, calle o vecindario y "embarrarse" de las "gracias" de animal desconocido.

Para eso hay deberes de quienes poseen animales domésticos y adjunto para el efecto una legislación de 1994 al respecto.

Aún así, nada justifica la crueldad de matar como ocurrió en Villas de Ayarco a varios canes y un gato por envenamiento hace tres días. Ni a ellos, ni a los que a menudo aparecen muertos en los barrios por una mano criminal y anónima, que por sus propias carencias y fobias, han decidido "limpiar" de perros y gatos la comunidad.

He visto cómo en mi propio barrio, esos mismo perros callejeros y/o con dueño muchas veces nos alertan y nos cuidan de maleantes y merodeadores sin más que una palmada a cambio y un poco de comida de vez en cuando.

He visto a personas salir adelante gracias a la compañía y al amor que ofrece una mascota y definitivamente, si se sabe quién es el individuo que atenta contra un animal debe haber una consecuencia y un castigo. Por lo menos la censura pública de un acto lleno de cobardía.

El mundo ya no es tan ancho ni tan ajeno.

Ley N° 7451 La Asamblea LegislativaDe la República de Costa Rica,Decreta:

Bienestar de los Animales

 

Capítulo 1

Disposiciones Generales

  Artículo 1. Valores 

     La familia y las instituciones educativas fomentarán, en niños y jóvenes, los valores que sustentan esta Ley. De manera particular se  enfatizará en los siguientes:

      a)   La conciencia de que los actos crueles y de maltrato contra los animales lesionan la                                               dignidad humana.       b)   El fomento del  respeto por todos los seres vivos.             c)      La conciencia de que la compasión por los animales que sufren dignifica al ser humano. d)      El conocimiento y la práctica de las normas que rigen la protección de los animales.                   

Artículo2. Ambito de competencia

          Los animales gozarán de los beneficios estipulados en esta Ley y su Reglamento.  

Capítulo 2

Bienestar de los Animales Artículo 3.- Condiciones básicas        Las condiciones básicas para el bienestar de los animales son los siguientes: a)        Satisfacción del hambre y la sed. b)       Posibilidad de desenvolverse según sus patrones normales de comportamiento. c)       Muerte provocada sin dolor, y de ser posible, bajo supervisión profesional. d)       Ausencia de malestar físico y dolor. e)        Presentación y tratamiento de las enfermedades.   

Artículo 4.- Trato a los animales silvestres

       Los animales silvestres deberán gozar, en su medio, de una vida libre y tener la posibilidad de reproducirse. La privación de su libertad, con fines educativos, experimentales o comerciales, deberá producirles el mínimo daño posible y estar acorde con la legislación vigente, sin perjuicio de lo dispuesto en la Ley de conservación de la vida silvestre N° 7317 del 30 de Octubre 1992.   Artículo 5.- Trato a los animales productivos  

      El propietario o el poseedor de animales productivos deberá velar porque vivan, crezcan y se desarrollen en  un ambiente apropiado.

      Cuando el hombre modifique el ambiente, además de procurar la productividad, deberá tomar en cuenta el bienestar y las condiciones apropiadas de vida de estos animales.        Asimismo, deberá cuidar que los animales productivos que se destinen al consumo humano sean transportados en condiciones convenientes. Deberán sacrificarse con la tecnología adecuada, según la especie, para reducirles el dolor al mínimo. 

Artículo 6.- Trato a los animales de trabajo

 

     Los animales de trabajo deberán recibir buen trato, contar con el reposo necesario y una alimentación reparadora, conforme al la labor que realicen.

 

Artículo 7.-Trato a los animales mascotas

 

     Los dueños de animales mascotas están obligados a garantizarles condiciones vitales básicas.

 

Artículo 8.-Trato a los animales de exhibición

      Los animales de los zoológicos deberán exhibirse, alimentarse y mantenerse en las condiciones adecuadas a cada especie. 

Artículo 9.-Trato a los animales para deportes

      Los animales utilizados para deportes no deberán someterse a la disciplina respectivas bajo el efecto ninguna droga o medicamento perjudicial para su salud e integridad; tampoco deberán ser más allá de su capacidad.  Capítulo 3Experimentos con animales Artículo 10.-Experimentos       En los experimentos con animales, el investigador deberá velar porque se cumpla con lo siguiente: a)     Antes de la experimentación, deberá ponderarse si el experimento beneficia la salud humana, la animal o el progreso de los conocimientos biológicos. b)   Los animales seleccionados deberán ser de la especie adecuada y su número no deberá exceder el mínimo necesario para obtener resultados científicamente válidos.     c)      Los investigadores y el resto del personal deberán tratar a los animales con atención y cuidado, evitándoles o reduciéndoles el dolor al mínimo. d)    Antes de la manipulación de un animal que pueda resultar dolorosa, deberá brindársele sedación, analgesia o anestesia, según las prácticas veterinarias aceptadas. e)     Al final del experimento o durante él, si es necesario, se le dará muerte sin dolor al animal que, de quedar con vida, padecería dolores agudos o crónicos trastornos, molestias o discapacidades irreversibles. f)      Los animales sometidos a experimentos deberán mantenerse en condiciones vitales óptimas. Los bioterios serán regentados por personal capacitado en la materia. Siempre que se necesite, se procurará brindarles atención médicoveterinaria.   g)    El responsable de toda institución, pública o privada, que utilice                                                                   animales para experimentos, deberá cerciorarse de que los                                investigadores posean la experiencia necesaria para realizarlos. En la             medida de lo posible, deberán ofrecerse oportunidades de formación a           los investigadores, para conducir adecuadamente esos experimentos.  

Artículo 11.- experimentación alternativa

      Antes de utilizar un animal para la experimentación deberán intentarse, siempre que sean apropiados, otros métodos, como los basados en modelos matemáticos, la simulación por computador y el empleo de sistemas biológicos in vitro.       Siempre que el experimento y las condiciones lo permitan, se utilizarán animales del nivel más bajo posible en la escala zoológica.  Artículo 12.-Condiciones para los experimentos      Los experimentos con animales deberán registrarse en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, salvo los casos estipulados en la Ley de conservación de vida silvestre N° 7317, del 30 de Octubre de 1992.      Ese Ministerio vigilará porque tales investigaciones se realicen de acuerdo con los criterios establecidos en esta Ley.  Artículo 13.- Experimentos ilegales        Los experimentos que no se ajusten a la presente Ley y su Reglamento, podrán ser denunciados por cualquier persona, física o jurídica, ante el Ministerio de Ciencia y Tecnología, a fin de que se suspendan. No podrán reiniciarse hasta que el responsable ofrezca las garantías del caso a ese Ministerio. Capítulo 4Obligaciones de los propietariosO poseedores de animales 

Artículo 14.- Responsables

      Los propietarios o los poseedores de animales serán los responsables de velar porque se beneficien con la aplicación de las básicas dictadas en esta Ley. 

Artículo 15.- Prohibiciones

 

     Se prohibe la cría, la hibridación y el adiestramiento de animales con el propósito de aumentar su peligrosidad.

       Asimismo, se prohibe que los responsables de animales de cualquier especies promuevan peles entre ellos. 

Artículo 16.- Medidas veterinarias obligatorias

 

       Los propietarios o los poseedores de animales deberán cumplir con las medidas veterinarias declaradas de acatamiento obligatorio, de conformidad con los artículos 184 y siguientes de la Ley General de Salud N°5395, del 30 de Octubre de 1973 y sus reformas.

 

Artículo 17.- Trato a los animales peligrosos

 

     Los propietarios o poseedores de animales peligrosos deberán mantenerlos en condiciones adecuadas de salubridad y seguridad, que eviten los riesgos para la salud de las personas. De incumplirse con estas condiciones, el Ministerio de Salud los considerará animales nocivos.

  Capítulo 5

Animales nocivos

 Artículo 18.- Determinación de la nocividad      Para los efectos de esta Ley, el Ministerio de Salud o el Ministerio de Agricultura y Ganadería determinará cuáles animales se considerarán nocivos. También se incluirán dentro de esta categoría, las mascotas, los animales productivos y los de trabajo que deambulen por vías y sitios públicos. 

Artículo 19.-Adopción o rescate de animales

       Las autoridades administrativas deberán llevar los animales mencionados en los dos artículos anteriores a albergue o al fondo municipal para ser adoptados o rematados. En estos casos, se concederá un plazo de tres días hábiles al propietario o al poseedor para reclamar sus derechos. Si quince días hábiles después de vencido ese plazo, no se ha verificado la adopción ni el remate, deberá dárseles muerte sin sufrimiento.        Durante la permanencia en el albergue o al fondo municipal, a los animales brindárseles atención y asistencia médicoveterinaria, como se establece en la Ley de regulación de la tenencia y matrícula de perros N° 2391 del 2 de Julio de 1959.  

Artículo 20.- Condiciones de albergue y fondos municipales

 

    En la medida de lo posible, todo albergue o fondo municipal para animales deberá contar con la dirección técnica y científica, que garantice los tratamientos y los cuidados convenientes así como la muerte sin dolor mediante supervisión profesional.

 

 

Capítulo 6

Sanciones

  Artículo 21.- Sujetos de sanción y multas      Se sancionará con una multa equivalente a cuatro salarios mínimos mensuales, a quien: a)     Propicie peleas entre animales de cualquier especie. b)    Promueva o realice la cría, la hibridación o el adiestramiento de animales para aumentar su peligrosidad. También se sancionará, con una multa equivalente a un salario mínimo mensual, a quien c)     Viole las disposiciones sobre experimentación estipuladas en el artículo                            d)    Realice experimentos con animales, pero no los registre ante el Ministerio de Ciencia y Tecnología. e)     Mantenga un animal peligroso en condiciones inadecuadas, de modo que se arriesgue la seguridad colectiva.       Para los efectos de esta Ley, la denominación “salario mínimo” corresponde al monto equivalente al menor salario que contiene el decreto vigente de salarios mínimos. 

Artículo 22.- Responsabilidades civiles

           Al propietario o poseedor le corresponden las responsabilidades civiles por los daños y perjuicios causados por el animal bajo su vigilancia y cuidado, conforme a lo dispuesto en los artículos 1045, 1046 y 1048 del Código Civil. 

Capítulo VII

Disposiciones finales 

Artículo 23.-  Deberes de la administración pública

           Por medio de sus dependencias técnicas competentes, la administración pública determinará si no se le brindan a un animal las condiciones básicas establecidas en esta Ley.  Además, deberá oír a las organizaciones protectoras de animales, cuando formulen denuncias. 

Artículo 24.- Reglamentación

           El Poder Ejecutivo reglamentará la presente Ley en un plazo máximo de sesenta días a partir de su publicación. 

Artículo 25.- Vigencia

           Rige a partir de su publicación.           Comisión Legislativa Plena Primera. Aprobado el anterior proyecto el día veintitrés de octubre de mil novecientos noventa y cuatro.          Sandra Piszk Feinzilber, Presidenta.-  Alvaro Azofeifa Astúa, Secretario.           Asamblea Legislavia.-  San José, a los tres días del mes de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro. 

Comuníquese al Poder Ejecutivo

           Alberto F. Cañas, Presidenta.-  Juan Luis Jiménez Succar, Primer Secretario.-  Mario A. Alvarez G., Segundo Secretario.           Dado en la Presidencia de la República.-  San José, a los diecisiete días del mes de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro. 

Ejecútese y publíquese

 

José María Figueres Olsen.-

           Los Ministros de Salud, Herman Weinstock W. Y de Agricultura y Ganadería, Mario Carvajal Herrera.   

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