![]() |
||||
Portada ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
||||
|
Pido la palabra Con una máscara Carlos Freer, cineastacfreer@cariari.ucr.ac.cr Era aterrador: por allí estaba el Diablo. Era retador: pasar enfrente del fiero Policía o del Toro Guaco. Era impresionante: la enorme cara de la Giganta, de mejillas coloradas hasta el fuego. Luego, el elemento tranquilizador: estaban inermes, no se movían. No había sones, ni redobles, ni pitos que los pusieran a bailar. Más adelante, aquellas decenas de maravillosos ojos fijos, brillantes, mirándote todos. Esperando ser tratados por manos mágicas, para consuelo de tantas niñas que lloraban por sus añoradas compañeras. Y aquel Pantaleón o aquella Muerte, que te habían saludado en la función de títeres, colgando cual despojos en aquellos ganchos, asomándose a la nada. Y los pasos, con sus querubines, ovejas y pastores. O aquellas pequeñas carretas, de hermosos dibujos y colores, con su yunta al frente, caminando hacia quién sabe qué lejanas tierras. Maravilloso, eso es, maravilloso, encontrar en una misma casa las mascaradas, ahora de nuevo en boga; una clínica para muñecos, rotos, accidentados, que luego saldrían milagrosamente restaurados; los retadores y divertidos títeres; y aquellas imágenes, con ojos de ensoñación de las vírgenes puras; o aquellas miniaturas, que luego llamaron “souvenires”. Fue una bendición tener de tío abuelo a don Pedro Freer García, hacedor de tantos sueños, e ir a visitarlo en su casa-taller, allá por el Paseo de los Estudiantes, para regresar después con una máscara entre los brazos. |
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
© 2006. Periódico Al Día. El contenido de aldia.co.cr no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Periódico Al Día. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@aldia.co.cr . Diseño del sitio: Juan Pablo Carranza |