Domingo 24 de enero de 2010, San José, Costa Rica
Sucesos | Se fueron antes de que llegara el chofer
Adelanto del viaje resultó fatal
Luto en Tejarcillos por tragedia de familia humilde
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    Doña Maribel Sequeira, prima hermana de Silva y Ramón, recibía el pésame. Foto. Román Castro.

Hugo Solano
hsolano@aldia.co.cr

Alajuelita. Lorena Jiménez, vecina de la familia siniestrada ayer en Guatuso, vio la noticia por televisión y corrió a avisar de la tragedia y a brindarles ayuda.

Poco a poco iban desfilando vecinos y amigos de los tres adultos y el niño fallecido.

“Yo me vine y las desperté a ellas porque estaban durmiendo, luego empecé a llamar a Upala y me confirmaron la noticia a las 7:30 de la mañana”, dijo Jiménez.

Añadió que, de inmediato, se comunicaron con otros hijos de Silvia Valencia que están en Estados Unidos. Se encuentran en los preparativos de los funerales y piden ayuda al 2254-9689, ya que es una familia de escasos recursos.

Relató que la noche del viernes pasado vio por última vez a Georgi, quien le dijo que le cuidara a su esposa y le recordara tomarse las pastillas para un padecimiento que ella tiene.

Georgi Pérez, conductor del carro, deja, además del hijo que lo acompañaba, a otro de dos años, narraron familiares.

A las 11:40 a.m., en la casa de la familia doliente, don Manuel Zúñiga, vecino y amigo que había quedado en llevarlos a Upala, a ver a su madre, dijo que cuando él llegó en la mañana ya se habían ido y luego se enteró de todo.

La tragedia se ha volcado sobre esta familia, ya que un hermano de Silvia fue operado de un tumor en la cabeza y se encuentra muy grave en el hospital de Upala, donde convalece muy delicado.

Silvia se dedicaba al comercio de ropa americana en un cuartito de la vivienda ubicada cerca del Ebais de Tejarcillos. También era costurera.

Ramón era conocido como “Chulo” y trabajó en Upala –donde nació– realizando labores agrícolas, luego pasó a Playas del Coco, de donde se trasladó a Alajuelita el día anterior de la tragedia.

Georgi le ayudaba a su madre en la venta de ropa americana y vivía en unión libre con Maricruz Alemán, madre del niño muerto.

Carlos, sobreviviente de 29 años, es maestro de obras y Valerio de 39, también trabaja en construcción donde a veces involucraban como operario a Georgi.

Los amigos de Georgi recuerdan que era aficionado al equipo alajuelense y le gustaba mucho jugar a las cartas del juego Yu-gi-oh y amaba las fiestas. Sus hermanos se fueron a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.

No le convenía

Manuel Zúñiga, chofer.

Vine a llevarlos, pero se adelantaron. Se fueron a las 4 a.m. Creo que no me convenía y lamento mucho la muerte”.

Christoper Vargas, amigo de Georgi.

Hablé con él y me contó que iba para Upala. Le dije ¡cuídese! y que le vaya bien. Jamás pensé que no lo vería”.

“Me voy mamá y no vuelvo”

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Tenía como ocho años de conocer a Georgi. Román Castro.

Llorando, Maricruz Alemán, la compañera de Georgi y madre de José Miguel, recibía ayer el consuelo de amigas, en su casa en Tejarcillos.

Recordó cómo su bebé le decía la noche previa al viaje “¡Ya me voy, llevo toda la ropa y ya nunca vuelvo!”

El niño echaba la ropa en el bolso y le decía adiós. Comentó que el pequeño era su único hijo y le deja un gran vacío.

Se mostró muy agradecida con los vecinos, quienes le han dado consuelo, pero dice que la partida de ambos es un golpe demasiado duro.

“Ahorita no tenemos nada y estamos desorientados porque no tenemos recursos para un funeral múltiple.

No sabemos dónde será, porque el bebé nació aquí y mi compañero también, pero la abuela es de Upala”.

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