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Su padre visitó a su hija en el cementerio de Juan Viñas. Cristina Montealegre.
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Esta es la casa en donde vivía Jonaha Ulloa con su esposo Gerardo Michale. Cristina Montealegre.
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A 600 metros de su casa, este es el cañal donde fue interceptada Johana. Cristina Montealegre.
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Johana iba a clases a Cindea, en Turrialba centro, todos los jueves, Cristina Montealegre.
Angélica Rodríguez, colaboradora
redaccion@aldia.co.cr
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Juan Viñas pertenece al cantón de Jiménez en la provincia de Cartago. Sus pobladores lo califican como un lugar tranquilo para vivir, pero la paz y la armonía que se respiraba en el lugar ya no volverá a ser la misma, luego de que asesinaran a la joven Johana Ulloa Avendaño, de 24 años, en un cañal a 600 metros de su casa.
Hasta un familiar directo de la joven fue involucrado según versiones no oficiales, pero Adolfo Avendaño, tío de Johana niega ser cómplice del homicidio: “Yo salí de mi casa a las 6 a.m. y regresé a las 3 p.m de coger café el día del crimen, no pude haber sido yo, aunque estuve en La Reforma no conozco al sospechoso de apellido García”.
Avendaño salió del penal hace dos meses y medio. Desde entonces vive en Juan Viñas y dice que no tiene nada que ver en el caso.
Para conocer más detalles de la vida de Johana, su padre Gerardo Ulloa nos acompañó en un recorrido hasta Cindea, lugar donde su hija llevaba cursos de confección de ropa y manualidades hace tres años en Turrialba.
“Mi hija viajaba todos los jueves. Aprendió mucho y duraba media hora de su casa al instituto”, aseveró su padre.
Luego de conocer el instituto, por primera vez Gerardo visitó el cementerio adonde reposa el cuerpo de su hija, “Yo no quise entrar el día del funeral. De hecho no sé donde está la tumba de Johana”, confesó con tristeza Ulloa.
La familia de Johana pide justicia y están contentos porque el Juzgado Penal de Turrialba dictó un año de prisión preventiva contra un hombre de apellido García a quien se le investiga por los delitos de homicidio calificado y violación en este caso.
“Nos sentimos aliviados porque el hombre ya está donde tiene que estar y ya no va a volver hacer daño”, afirmó Tatiana Ulloa, hermana de la víctima.
Y también toman medidas: desde esta semana una buseta empezará una ruta por la calle adonde encontraron a Johana sin vida, para evitar que las muchachas tengan que caminar solas pues el sitio es muy solitario.
Además, el padre de Johana habló con la Hacienda Juan Viñas y ellos se comprometieron a quitar las dos orillas de caña que dan al camino para tener más visibilidad, pondrán una cerca y un portón con candado para dificultar el acceso a personas ajenas.
Y asumen el temor: “El pueblo repudia un acto como este. Algunos padres de familia ni siquiera mandan a sus hijos al colegio por miedo de que les pase lo mismo”, contó Melvin Mora, sacerdote del pueblo.
“Volver a tener la tranquilidad con de antes es imposible. Ahora desconfiamos de cualquiera”, aseguró Marlen Mesén Méndez, directora escuela Lindo Morales.
Pero Juan Viñas ya no volverá a ser el mismo. Está unido y alerta para evitar otra desgracia.
Vivir el miedo

Melvin Mora.
Melvin E. Mora, sacerdote.
La comunidad tiene mucho temor. La municipalidad debería iluminar más la zona ante este hecho”.
Adolfo Avendaño, tío de la víctima.
Estoy muy afectado. Todo el pueblo me ve con malos ojos y yo no tuve nada que ver en este asunto”.
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