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Una de las bombas más modernas con las que cuenta Bomberos vale ¢700 millones. cortesía.
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El incendio del hospital Calderón Guardia cobró la vida de 18 pacientes. archivo.
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Héctor Chaves, Director del Cuerpo de Bomberos.
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Una de las máquinas más modernas de América. Cortesía.
Edwin Vargas Porras, colaborador
redaccion@aldia.co.cr
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La adrenalina sube a su máxima temperatura. El miedo aparece de la mano de la valentía. Será un reto a muerte entre llamas y hombres. ¿Quién ganará? Nunca se sabe. Ese es el día a día de un bombero. Las sensaciones cuelgan al lado de la capa y casco en la estación.
Para ser bombero hay que reclutarse. Uno de los requisitos es tener una buena condición física, y después de tres meses si pasa el entrenamiento, podrá ser parte del grupo de bomberos voluntarios. Ellos son un activo muy importante que en los últimos años se ha reducido. El Director General de Bomberos, Héctor Chaves comenta que los voluntarios, “están en extinción”, sobre todo en las zonas rurales del país.
Abel Calvo, un voluntario con 30 años de servicio en la estación 3-4 de Tres Ríos, aún recuerda la tarde lluviosa de aquel fatídico 4 de noviembre de 1994, cuando dos de compañeros perdieron la vida a causa de la crecida de un río en en la Quebrada de El Fierro; Jorge Garita y Leonardo Calvo, con 16 y cuatro años de servicio respectivamente, murieron cumpliendo con su deber.
La desgracia sobrevino cuando ambos voluntarios desalojaban a las familias de sus casas en las márgenes del río. Cuando ya casi terminaban, se asomaron para ver lo crecido que estaba el cauce. En ese momento, el agua pasaba con toda su fuerza bajo la casa donde ellos estaban. La vivienda fue arrasada por fuerza de la corriente con los bomberos dentro.
Por su parte Wálter Sanchún, jefe de la estación de barrio México cuenta que ya tiene 27 años de ser parte de la institución, tras haber servido en casi todas las estaciones del Gran Área Metropolitana. Él recuerda el siniestro del hospital Calderón Guardia el 12 de julio del 2005 y no olvida la entrega de las enfermeras y doctores presentes en cuidados intensivos, máxime sabiendo que del otro lado de la pared el fuego devoraba todo a su paso.
Calvo, también habla de las anécdotas jocosas como la que se presentó en una ocasión cuando un voluntario que guardaba su bicicleta en la estación de Tres Ríos, se lanzó con todo y bicicleta por el tubo que utilizan los agentes antiincendios para descender, lo que produjo que se quedara pegado y tuvieran que ayudar entre todos a sacarlo.
En ese apartado del tubo, Sanchún comenta que lo común es que un compañero le caiga encima a otro por la prisa con la que hay que salir a atender una emergencia. Entre risa y llanto, son héroes anónimos y grandes servidores de la comunidad.
Valor de peso
El equipo que lleva consigo un bombero tiene un peso de 24 kilos cuando está seco. Una vez que se humedece, pesa tres veces más.
Darle a un apagafuegos la indumentaria que requiere para la atención de un incendio, tiene un costo de ¢1.500.000 para el Cuerpo de Bomberos de Costa Rica.
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