Viernes 14 de mayo, 2004. San José, Costa Rica.



 

Foto Principal: 721467
Hechos violentos
En un acto cargado de violencia, el nicaragüense Wílberth López Arróliga mató a tres de sus cinco hijos, hirió a su compañera, a un cuñado y luego se suicidó. El hecho ocurrió el 22 de enero, en La Carpio.
Foto Ilustrativa/Al Día

A UN HOMICIDIO POR DÍA

Aumentan asesinatos en robos, asaltos, “bajonazos” y pleitos

Gilda GONZÁLEZ

En la noche del sábado 8 de mayo, Carlos Manuel Alfaro Castro, un joven de 19 años, sencillo, trabajador y entusiasta, tenía toda la vida por delante.

En la madrugada del domingo 9, era una víctima más de la violencia que azota al país. Fue asesinado en un asalto y frente a sus hermanos José Martí y Luis Miguel.

Además:

  • Asesinados en mayo
  • Entre barrotes y armas
  • El hecho ocurrió en plena vía pública en El Alto de La Trinidad de Moravia, en San José.

    Carlos Manuel tenía un año y cinco meses de trabajar en un juzgado de Tránsito.

    Y es que mayo tuvo un muy violento inicio. Solo del 3 al 12, es decir, en nueve días, se registran 11 asesinatos en el país. En todo el mes de abril hubo 10 casos.

    El año pasado se consumaron 300 homicidios, (0,82 por día) cifra que tiende a repetirse o superarse en este año.

    En el 2002 hubo 258, 42 menos que en el 2003.

    La violencia injustificada en las calles y casas es el menú diario que coloca a Costa Rica frente a un homicidio por día en lo que llevamos del mes.

    “Esto me tiene muy preocupado”, reconoce el director del OIJ, Jorge Rojas.

    “Lo que aumenta con el paso de los días es la violencia y esto indica que el país está en una línea riesgosa ante el aumento de la incidencia. Si lo que cree la gente es que el tema se resuelve solo con policía se está en un error”.

    Y es que experimentados policías coinciden en que un par de años hacia atrás, hechos como asaltos, robos, “bajonazos” y pleitos callejeros se quedaban ahí.

    Lo que ocurre con mayor incidencia desde entonces a la fecha es que esa incontrolable y “gratuita” violencia convierte esos hechos en asesinatos.

    De las 11 víctimas registradas en lo que llevamos de mayo, 7 murieron a consecuencia de una discusión con su agresor, 3 por un asalto y uno , según los informes policiales.

    “Nadie se siente seguro. Es inconcebible que para asaltar una pulpería lo hagan con AK-47, que para robar un reloj y una billetera le introduzcan un puñal a la víctima o que en una discusión se saque un revólver”, dice Rojas.

    Rogelio Ramos, ministro de Seguridad Pública, aceptó que ahora hay más violencia, pero que los índices de homicidios en Costa Rica, en relación con el número de población, son bajos si se compara con el resto de países del área.

    “En El Salvador hay 7 por cada uno nuestro, y en Colombia hay 11. Los números no han crecido”.

    Cifras no bajan

    Las cifras de crímenes entre el año pasado y lo que va de este no difieren mucho, pero tampoco disminuyen beneficiosamente.

    Según las estadísticas de la sección de Planes y Operaciones del Poder Judicial, de enero a mayo del año pasado se registraron 119 asesinatos en todo el país.

    En ese mismo período hasta ayer 13 de mayo, a las 6 p.m., se registraba un total de 88 muertos.

    Si se continúa como hasta el momento, con un asesinato al día, como promedio, se cerraría a mayo con 106 o más.

    ¿Es posible hallar una solución a esto o cada vez más los costarricenses nos exponemos en el carro, en el negocio, en el trabajo, mientras caminamos a la casa a ser una víctima más en la lista?

    Para el director del OIJ, los asesinatos no se pueden contrarrestar con las capturas que se hacen de bandas secuestradoras, asaltantes, robacarros

    “Esas capturas no resuelven el problema porque quedan otras que siguen matando. Es como echar agua en un canasto”.

    El mercado negro de armas que hay en el país, en manos de bandas y particulares, es un elemento que agudiza la violencia.

    En aumento

    Pablo González, psicólogo clínico del Poder Judicial, dijo que la violencia delictiva es un fenómeno muy complejo que está determinado por factores genéticos, biológicos, sociales y la variable personal.

    “Ha aumentado mucho la violencia no solo en el país, sino como fenómeno generalizado. Se complica la dimensión social, la consolidación de la sociedad de consumo. El delincuente le quita a la víctima las características humanas y la ve como objetos”.

    Explicó que hay violencias emocionales (donde el victimario conoce a la víctima), otra más instrumental, cuyo objetivo no es dañar a otra persona, sino que tiene otro objetivo, pero si para ese objetivo necesita matar a la persona lo hace. Esta es una forma más planeada y más fría.

    “Hay un aumento en los dos tipos de violencia, pero la criminal es más de tipo instrumental. Hay personas que reúnen más peligrosidad y reincidencia de violencia que otros y son más propensos a actuar violentamente”.


    Asesinados en mayo

    Foto Flotante: 721609
    12 mayo (ayer):
    Josué Chavarría Castrillo, de 20 años, falleció de un balazo en el pecho y otro en el abdomen, cerca del boulevard de Pavas. Otro hombre resultó herido. El agresor huyó sin dejar rastro. Se presume asalto.
    Foto Flotante: 721215
    11 mayo:
    El nicaragüense Rafael Antonio Amaya Lumbi, de 20 años, fue asesinado en la vía pública, en La Carpio de La Uruca. Recibió dos balazos, producto de pleitos entre barras.
    Foto Flotante: 721219
    10 mayo:
    María Isidora Fernández Acuña, de 59 años, fue degollada en su casa en Tres Ríos. Recibió una cortada en el cuello y unas 30 heridas con un picahielo. Se presume que conocía a su asesino.
    Foto Flotante: 721222
    9 mayo:
    Carlos Manuel Alfaro Castro, de 19 años, murió de una puñalada en el abdomen por parte de dos asaltantes. El hecho ocurrió en la vía pública en El Alto de La Trinidad, Moravia. La víctima laboraba en el Poder Judicial. Se presume que puso resistencia.
    Foto Flotante: 721225
    8 de mayo
    Alejandro Castro Castro, operario de construcción de 39 años, murió de una puñalada en la yugular, en Dulce Nombre de La Garita de Alajuela. El sospechoso es un colombiano de apellido Bedoya, de 32, con quien tuvo una riña.
    Foto Flotante: 721228
    5 de mayo
    Eliécer Madrigal Muñoz, de 65 años, murió al recibir cinco puñaladas en el pecho por parte, al parecer, de un joven de 16 años. La víctima estaba en su casa en la urbanización José María Zeledón, en Curridabat. Se presume defensa propia.
    Foto Flotante: 721229
    4 de mayo
    Álvaro Morera Rodríguez, de 52 años, fue asesinado en su casa por dos hombres que ingresaron y le dispararon en cuatro ocasiones. El homicidio ocurrió en Patarrá de Desamparados. Se desconocen las causas.
    Foto Flotante: 721602
    4 de mayo:
    El cuerpo del profesor de estudios sociales, Jimmy Gerardo Vindas Arguedas, de 43 años, fue hallado en un apartado lugar, carretera vieja a El Carmen de Siquirres. Trabajaba para la Cruz Roja de San Antonio de Belén de Heredia. El caso es investigado como homicidio por OIJ.
    Foto Flotante: 721238
    3 de mayo:
    El pulpero Fernando Gutiérrez Molina, de 63 años, murió tras recibir un balazo en el tórax en un asalto. El homicida se apropió de dinero y joyas de la víctima y de su esposa. Se busca a un extranjero como responsable.
    Foto Flotante: 0
    3 de mayo: José Antonio Díaz Moraga, de 34 años, murió en Hatillo tras ser apuñalado por dos hombres en una riña por un billete falso de ¢5 mil.

    Foto Principal: 721128
    Ni un intento...
    El restaurante Hamburger Factory, en San Francisco de Goicoechea, está todo el día custodiado por guardas privados.
    Abelardo FONSECA/Al Día

    Entre barrotes y armas

    Gilda GONZÁLEZ

    Basta con hacer un recorrido por distintos sitios dentro y fuera de la capital para descubrir con facilidad familias encarceladas en sus viviendas, pulperos atendiendo a sus clientes tras las rejas y todo tipo de comercio en cuyas puertas la bienvenida está a cargo de uniformados con armas pesadas.

    Ante los altos niveles de violencia, reconocidos por autoridades policiales, los costarricenses no tienen otra salida que buscar formas para evitar ser uno más en la lista de víctimas.

    Consultados por Al Día coinciden en que a pesar de todas las posibilidades utilizadas para contrarrestar a la delincuencia y la violencia, nada es un verdadero obstáculo para evitar ser presa de un asalto, robo o “bajonazo”.

    Foto Flotante: 721127
    No muy segura
    Doña María Rosa Solano decidió desde hace tres años atender a sus clientes a través de unas frías verjas. “Aún no me siento segura”.
    Abelardo FONSECA/Al Día

    Lo que más preocupa es que los hechos ya no llegan hasta ahí, sino que el robo, el asalto y los “bajonazos” se transforman ahora con facilidad en homicidio.

    “Tuve que enrejar toda la pulpería para sentirme más segura, pero aún así trabajo todos los días expuesta a los delincuentes. Si alguien llega armado están las verjas, pero eso no va a impedir que dispare y me mate”, dijo con evidente angustia María Rosa Solano, dueña de una pulpería en Calle Blancos.

    Según relató, hace tres años decidió poner las verjas, después de varios atracos que sufrió.

    “Pero tampoco es tan seguro. Hace una semana un hombre logró meter todo el brazo y un poco el cuerpo y alcanzó la caja que tenía con la plata y se la llevó. Esto deja claro que aún sigo insegura como antes”.

    Al igual que ella, la administradora de un conocido restaurante de comida rápida en San José, quien pidió el anonimato, dijo que después de varios asaltos que sufrieron el personal y clientes por parte de hombres armados, tomaron la decisión de contratar los servicios de una empresa de seguridad.

    Desde entonces, en la puerta siempre mantienen un hombre fuertemente armado.

    “Uno sabe que a los clientes no les gusta mucho, pero no hay otra cosa. Con la presencia de estos hombres no se volvieron a dar los asaltos”, explicó la mujer.

    Foto Flotante: 721129
    Algunas medidas
    Portones eléctricos, como el de este minisúper en la urbanización El Encanto, Calle Blancos, son usados por el comercio para luchar contra la delincuencia.
    Abelardo FONSECA/Al Día

    En otros casos han optado por colocar portones eléctricos como el de Jarel Arcia, quien trata de esta forma de protegerse de los delincuentes, en urbanización El Encanto, Calle Blancos.

    “La verdad esto no sirve para nada.

    No me siento seguro porque los clientes entran y salen y el portón tiene que cerrarse y abrirse, así que en cualquier momento los ladrones se aprovechan y entran... ya eso me pasó. Hace como un mes se metieron unos hombres, me encañonaron al igual que a los clientes, y se llevaron el dinero de la caja, de nada valió”, narró Arcia.

    A pesar de las amargas experiencias, la gente cree que entre no tomar medidas de seguridad y escoger alguna, es mejor lo segundo, pues esperan que de alguna forma les salve la vida.

    | PORTADA | NACIONALES | SUCESOS | OPINIÓN | SOCIEDAD | OVACION | EL NORTE |
    | INTERNACIONALES | SERVICIOS | USTED OPINA | PURA VIDA | ESCRIBANOS |

    © 2003. Periódico Al Día. El contenido de aldia.co.cr no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Periódico Al Día. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@aldia.co.cr

    EDICIONES ANTERIORES