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 Nacionales Domingo 30 de septiembre, 2007, San José, Costa Rica.
   

Efectivos se juegan la vida todos los días

Delegaciones de la policía dan mucha pena

En Purral oficiales usan los mismos teléfonos que los ladrones para recibir llamadas de emergencia

Franklin Arroyo González

Colaboraron: Mariela Hidalgo, Carlos Salazar, Rolando Avilés y Alfonso Quesada

José Joaquín Chavarría murió el sábado pasado en el cumplimiento de sus deberes. Se bajó de la patrulla para repeler el ataque de los delincuentes, pero tres balazos lo alcanzaron e hirieron mortalmente.

Pero mientras la policía no tiene armas suficientes y sus condiciones son precarias, el hampa cuenta con subametralladoras, carros polarizados último modelo y dispara a matar, sin miramientos.

La Fuerza Pública está atada de manos.

“La violencia ha llegado demasiado lejos. Debemos llegar a un acuerdo nacional con todas las fuerzas políticas para fortalecer a la Fuerza Pública”, dijo esta semana el ministro de Seguridad, Fernando Berrocal.

196

personas han sido asesinadas de enero a agosto.

Condiciones precarias

En la casetilla de Purral de Goicoechea, un oficial ve todos los días cuando los “pintillas” utilizan los mismos teléfonos públicos que él debe usar para recibir o hacer llamadas de emergencia porque la delegación no cuenta con uno. Allí solo tienen radio de comunicación, un televisor y una grabadora en mal estado.

En Alajuela no tienen plata para echar gasolina a las radiopatrullas y el estado de la delegación es deplorable.

Naranjo no escapa a las penurias de la Fuerza Pública. Las motos no sirven, y pese a las nuevas instalaciones que están en construcción, todavía faltan unos ¢15 millones para completar la infraestructura.

De momento, trabajan en una casa de dos pisos, en mal estado, y recogen ¢1.000 por quincena cada uno para hacer algunas compras, como artículos de cocina.

Y así, en cada delegación, comisaría o delta, las carencias reflejan una realidad de aquellos responsables de velar por la seguridad de los costarricenses.

De esta forma se enfrentan los policías a los asaltantes, homicidas, violadores y otros.

Otro problema al que se enfrenta la Fuerza Pública es a la escasez de personal. Muchos de estos hombres encargados de velar por la seguridad en los barrios y comunidades cumplen con su deber en condiciones que no son las adecuadas, sobre todo, si se toma en cuenta que están diariamente con la vida en un hilo.

Billy Oporto, intendente de Goicoechea, explicó que 90 policías están a su cargo, en tres turnos. Es decir, laboran 25 en forma simultánea.

Ellos deben proteger a unos 20.000 habitantes y, según Oporto, todos son aptos para cualquier labor. “Lo ideal es tener al menos 200. Además, hacen falta unas siete patrullas, tenemos tres actualmente (una de ellas no tiene parabrisas trasero), aunque de armanto estamos bien”.

Qué tristeza

En varias delegaciones encontramos a un solo policía, sin patrulla, ni moto.

Algunos casi no pueden moverse, pues están enfermos de diabetes o hipertensión.

El ministro Berrocal confirmó que un departamento médico y de psicología atiende estos casos.

Los que andan en la calle no tienen chalecos y el armamento es insuficiente. Las patrullas duran tres días buenas y un mes malas.

El sur tampoco escapa a las carencias. Las armas son viejas y el equipo de comunicación es poco y en malas condiciones.

Durante un recorrido hecho por un equipo de Al Día observamos algunas casetillas bien equipadas, con computadoras o máquinas de escribir; no obstante, son la excepción.

“Me dispararon dos veces”

Foto Flotante: 1742521
El oficial Guevara salió ileso de un intercambio de disparos con malhechores en La Facio.
Manuel Vega

El oficial Luis Ángel Guevara no olvida el día que sobrevivió a un intercambio de disparos con unos maleantes en Goicoechea.

“Estaba persiguiendo a unos ladrones con un compañero en La Facio y, de pronto, hubo un tiroteo”. Guevara recuerda que uno de los maleantes le disparó dos veces y, para no ser impactado, hizo un movimiento en el suelo. “Gracias a Dios pude quitarme el tiro. Me tiré de panza y no me pegaron. Todo pasó en un segundo”.

“No me da miedo esta profesión. Si tengo que morir en cumplimiento del deber, voy a hacerlo, pero ahora hay que tener mucho cuidado”, dijo. La principal queja de Guevara es que a los delincuentes los sueltan muy rápido, en menos de 24 horas ya están en la calle otra vez.

Tres días con la muerte al lado

“Pappo”, un oficial destacado en el sur del país, vio la muerte de cerca, hace unos seis meses, y hoy agradece al Creador estar vivo y poder contarlo. El policía, mientras estaba en servicio, fue alertado por una llamada telefónica en la que le advirtieron de un supuesto tráfico de drogas en una humilde vivienda.

Se presentó al lugar, pero allí mismo fue interceptado por tres hombres, aparentemente extranjeros, quienes lo redujeron a la impotencia, lo metieron a la casa y amenazaron varias veces con asesinarlo.

“Tenemos que matarte, pues viste toda la jugada”, le dijeron al oficial. Me tuvieron tres días y solamente me daban una ración de comida al día. Estaba amarrado, con los ojos vendados, sentado en el piso y a la par de donde ellos jugaban cartas”.

El oficial recibió varias patadas y puñetazos en la cara; frecuentemente le preguntaban “quién más sabe de esto...” Pero “Pappo”, siempre dijo que solo él conocía el asunto e imploró por su vida. Cuando los narcos escaparon, dejaron a “Pappo” amarrado en la vivienda.

Herido con puñal en la mano

Foto Flotante: 1743114
Castro se ha llevado varios sustos.
Mariela Hidalgo

Antonio Castro, de 47 años, quien labora desde hace 11 en la Fuerza Pública de Alajuela, recibió el pasado 15 de setiembre dos puñaladas en la mano izquierda.

“Iba con mi compañera por la urbanización Baviera y vimos a dos jóvenes que acababan de efectuar un robo. De inmediato detuvimos la unidad para arrestarlos. Uno de ellos tenía un puñal en la mano y en la desesperación para que lo soltara nos amenazaba”.

Castro dijo que pudo sujetar al individuo de la camisa, pero sintió que le clavó el puñal. “Me lo metió dos veces en el brazo izquierdo. Estaba incontrolable; mi compañera trataba de ayudarme y observé sangre que corría por mi brazo. Tuvimos que soltar al sujeto porque nos podía matar. Por radio avisamos a los compañeros, quienes lo detuvieron después”. “Fui trasladado al hospital San Rafael con una gran hemorragia, recibí 15 puntadas y aún hoy no tengo sensibilidad en parte de mi mano. Estoy incapacitado”, manifestó este oficial.

Mucha violencia

(*) Por cada cien mil habitantes. Datos OIJ.

Provincia

Tasa delincuencia*

Limón

15

San José

10

Puntarenas

8

Guanacaste

5

Heredia

5

Alajuela

4

Cartago

2

 

Números

Delito

Cantidad

Asaltos

3.378

Bajonazos

536

Robo viviendas

201

Foto: 1743317
De cinco motos que tienen en Naranjo, solo una sirve. Dos que donó la Municipalidad debieron devolverlas.
Carlos Salazar

Foto: 1742516
Cuando llueve, las aguas negras inundan la delegación de La Facio, en Goicoechea.
Manuel Vega

Foto: 1743436
La delegaciones de Alajuela, La Guácima y San Rafael, se ven muy deterioradas.
Mariela Hidalgo

Foto: 1742515
El estado de algunas casetillas preocupa, como la de Los Cuadros, en Goicoechea, que ni siquiera tiene vidrios .
Manuel Vega

Foto: 1743439
Esta patrulla tenía tres días de reparada cuando volvió a fallar en Puntarenas.
Rolando Avilés

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