Sucesos
Domingo 4 de diciembre de 2011, Costa Rica

Homicida mató y lanzó restos de dos adolescentes en ríos

Crímenes del “ descuartizador” impunes al prescribir causa

Carlos Láscarez S.

clascarez@aldia.co.cr

La falta de una prueba científica que diera una luz a los investigadores, así como la carencia de un perfil del homicida, fueron dos de los obstáculos por los que no fue posible arrestar a “El descuartizador”, cuyos crímenes prescribieron este año, confirmó el OIJ.

Las víctimas fueron dos menores deambulantes: Ivette, 14 años y Jackeline, de 17. Sus miembros aparecieron en ríos, quebradas y el relleno sanitario de Río Azul entre el 13 de diciembre del 2000 y 9 de marzo del 2001.

La menor de ellas habitaba en Tirrases de Curridabat; la mayor en Los Guido de Desamparados.

Ambas arrastraban problemas de adicción y por eso frecuentaban Lomas de Ocloro, en San José. Allí fueron vistas por última vez. De eso dieron cuenta varios drogadictos.

Calles peligrosas

Un exagente judicial que investigó los dos crímenes durante varios años –pidió reserva sobre su identidad – aseguró el miércoles pasado que ambas víctimas tuvieron contacto con personas de peligro.

El rompecabezas para los agentes del OIJ inició el 18 de diciembre del 2000, cuando alguien alertó sobre el hallazgo de un brazo izquierdo cerca de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Dos días después, agentes policiales encontraron una cabeza en el relleno sanitario de Río Azul, en La Unión.

Ambas partes correspondían al cadáver de una de las víctimas, revelaron más tarde las pruebas de ADN.

Para inicios de febrero y marzo del 2001, los escenarios de aparición de restos fueron el río Agres, en San Antonio de Escazú, el río Cucubres, a su paso por la urbanización Monteclaro, el río Tiribí, en La Aurora de Alajuelita y el río Cañas, en barrio Corazón de Jesús, Aserrí.

En esos lugares aparecieron el torso, brazo derecho, brazo izquierdo y la pierna derecha de la otra víctima.

El exagente judicial reveló que en su momento se siguieron dos líneas de investigación sobre esta última muerte.

Una tuvo que ver con las joyas de un estadounidense, la otra por un conflicto con una banda de Lomas de Ocloro que se hacía llamar “Los Popota”.

“El ataque contra ellas fue por un asunto personalizado”, aseguró el expolicía.

Víctimas de un asesino múltiple

Para el criminólogo y exagente del OIJ Gerardo Castaing, los homicidios fueron ejecutados por un asesino múltiple: un sujeto que mata en un mismo acto o distinto y no supera las 10 víctimas.

Agregó que las jóvenes tenían características similares: vivían en condición de indigencia, eran adictas, provenían de hogares desintegrados y se movían en cinturones de miseria como Tirrases, Cañada del Sur y Lomas de Ocloro, en San José.

“Era (‘El descuartizador’) un asesino múltiple que podía tener distintas motivaciones. Como no hubo evidencias, se le dificultó al fiscal hacer una acusación sostenida. Por más que sepamos quién es el asesino, ya no se puede detener”, dijo Castaing.

Agregó que, en este caso, el comportamiento del homicida fue violento, con falta de sentimientos, sin temor y sin atender las reglas de la sociedad tica.

Un sospechoso

Estudiante de Medicina.

Edad: 25 años. (hace 10 años)

Hijos: Ninguno registrado.

Ocupación: Desconocida.

Adicciones: Cocaína y marihuana. Gustaba de la música satánica. Nocturno.

Preferencias: Escribía versos en honor a la muerte y el derroche de sangre.

No le llegaron

Faltaron pruebas

El OIJ aseguró que nunca encontraron elementos pilosos u objetivos, como la sierra o segueta usada para el desmembramiento. Nunca hallaron el congelador donde el asesino mantuvo los restos antes de lanzarlos.

Versiones encontradas

Pese a que se entrevistó a varios adictos que dijeron saber quienes eran los asesinos, las entrevistas no concordaron. Los testigos siempre andaban drogados. Decían que habían observado un vehículo blanco; luego uno gris.

Usaron una sierra

Aunque se confirmó que se usó una sierra para efectuar los cortes, estos eran irregulares. También hubo cortes falsos (malogrados). Al inicio el caso lo llevaban dos agentes; luego seis y al final toda una oficina.