Domingo 23 de octubre de 2011, Costa Rica

Batalla legal por sus millones

La famosa guerra de los cosméticos

París/EFE.- La justicia francesa puso bajo tutela a la multimillonaria heredera del imperio cosmético L"Oréal, Liliane Bettencourt, de 89 años, que pierde así la batalla judicial con su hija, con quien mantiene desde hace años un airado enfrentamiento por la gestión de sus bienes.

El mayor de los nietos de Bettencourt, Jean-Victor Meyers, se encargará de la tutela personal de la anciana mientras que sus bienes y su fortuna pasarán a ser gestionados por sus dos nietos y por su hija, Françoise Bettencourt-Meyers.

Los abogados de Bettencourt, que posee la tercera fortuna más grande de Francia, que según “Forbes” tiene unos 16 mil millones de euros, anunciaron que apelarán, aunque está tomará efecto inmediatamente.

Pleitazo

Poco antes de que se celebrase la audiencia, el diario “Le Monde” reveló que los exámenes médicos en los que se iba a apoyar la sentencia señalaban que Bettencourt sufre una demencia y mal de Alzheimer en un “estado moderadamente severo”.

Con la decisión judicial, la hija de Bettencourt se apunta una victoria que persigue desde 2007, cuando denunció por abuso de poder al fotógrafo e íntimo “amigo” de su madre, François-Marie Banier (24 años menor), quien había recibido cientos de millones de euros en regalos de la anciana, obras de arte y seguros de vida.

El cisma familiar entre la anciana y su hija, que la acusaba de dilapidar su fortuna, hizo que en 2009 salieran a la luz más de 20 horas de grabaciones clandestinas registradas por el mayordomo de la heredera de L"Oréal.

Las cintas, con las que se pretendía probar que el fotógrafo se aprovechaba del dinero de la anciana, hicieron que el escándalo adquiriese ramificaciones político-financieras que apuntaban directamente al entonces ministro de Presupuesto, Eric Woerth.

Woerth al final abandonó el cargo tras descubrirse que su esposa trabajaba como asesora en la gestión de la fortuna de Bettencourt quien pudo haberse beneficiado de un trato fiscal favorable.

En una entrevista publicada en “Le Journal du Dimanche”, la anciana aseguró que si su hija ganaba abandonaría Francia y se instalaría en el extranjero.

“Mi hija es un coñazo” , sentenciaba Liliane Bettencourt, que cree que lo que le molesta a Françoise Bettencourt-Meyers es ver que se mueve “física y moralmente” porque le gusta viajar, mientras que su hija “es un poste”.