Buscar
Ver otras ediciones
Portada Nacionales Sucesos Ovación Farándula Vivir Hoy Internacionales VIP Foro Galería Escríbanos Pura Vida
 
 Nacionales Domingo 24 de junio, 2007, San José, Costa Rica.
 

Hoy como en 1897

La joya del “Pequeño París”

A sus 110 años, el Teatro Nacional es un recuerdo de la grandeza del pasado de San José

Manuel Angulo Ruiz

Colaboró Alejandro Arley

Entre edificios, tiendas de ropa, farmacias, restaurantes de comida rápida y miles de costarricenses que recorren a diario el centro de San José, reposa majestuoso, imponente y elegante, el Teatro Nacional.

Entrar allí es como ingresar a un templo. Se respira un aire distinto, con ese olor a historia, es un sitio de paz y reposo, tan cerca de la vida mundana que acontece a su alrededor, y tan lejos del bullicio de la ciudad capital.

A sus 110 años de edad, esa joya de nuestra arquitectura tiene, como muchos otros centenarios ticos, uno que otro problemita de salud. La humedad y el comején lo afectan, le lavan los colores a sus imponentes pinturas y le rasgan, poco a poco, la madera de sus puertas y ventanas.

Buena fama

El Teatro Nacional ayudó a que la ciudad de San José fuera conocida como “Pequeña París” hasta mediados del siglo pasado.

Aún así, sigue siendo un palacio, un museo vivo que respira. Hogar de la música, del drama y de las danzas escénicas.

Es un viaje en el tiempo que nos lleva de vuelta a finales del siglo XIX, cuando San José era poco más que un poblado de unos 20.000 habitantes, y donde el cultivo y comercio del café convertían a este país, de pobre colonia, a floreciente exportador.

En sus inicios, el teatro fue máximo exponente de las distinciones entre clases sociales en esa naciente sociedad josefina.

Los ricos tenían acceso por los lujosos vestíbulos laminados de oro, con mármol y primorosos frescos de origen italiano. Los pobres entraban a las galerías por la calle, sin lujos ni elegancia, para ocupar sus butacas, que además, ofrecían menor visibilidad.

Con el tiempo, el teatro se fue democratizando y su público y artistas fueron haciéndose cada vez más diversos.

Personalidades de todo tipo lo han visitado. Desde los mejores cantantes iberoamericanos hasta los más poderosos líderes extranjeros. Por ahí han pasado Serrat, Perales, José Feliciano y Paloma San Basilio, así como Kennedy, Reagan, Clinton y Bush.

Cuando uno entra al vestíbulo y alza la vista al cielo, observa la imagen icónica del billete de cinco colones, con su color, su vida y ese orgullo que nos da haber nacido en este país.

Es mágico transitar por esos pasillos que han visto pasar, en más de un siglo, a ticos y extranjeros de todo tipo, figuras que marcaron la historia moderna, y también artistas anónimos.

Impactante vista

Sobre la escena principal, de cara a más de mil butacas vacías, la experiencia es sobrecogedora.

Con cerrar los ojos uno imagina esas mismas luces, esa majestuosidad, esos detalles de lujo y primor en cada rincón y esas mismas butacas llenas de gente: hombres, mujeres y niños vistiendo sus mejores galas, en silencio, en espera de que comience el espectáculo, para vivir, durante algunas horas, en un mundo de magia, de arte y fantasía.

Nos vamos a 1897, cuando se inaugura el teatro, un esfuerzo hercúleo de parte de la población costarricense para costear una obra millonaria, inaudita para aquellos tiempos.

Un siglo y 10 años más tarde, los descendientes de aquellos humildes labradores, pero visionarios, disfrutamos con admiración de su legado.

Apariciones son comunes

Foto Flotante: 1638575
¿Rondará un espectro por los pasillos?

Sigifredo Barrantes trabajaba hace 2 años en el mantenimiento del teatro. Un sábado, por ahí de las 3 de la tarde, se encontraba cambiando la alfombra frente a uno de los camerinos cuando oyó unos pasos cerca de él.

Alzó la vista y alcanzó a ver el pantalón y los zapatos de un hombre, que se mete de inmediato en un camerino.

“Yo creí que era un compañero”, dice don Sigifredo, quien entró justo después al camerino. Pero cuando estuvo adentro quedó consternado. Ya no había nadie.

Laura Sáenz labora en la limpieza del teatro. Le pareció ver una aparición en las gradas de las galerías y en otra ocasión, la observó por el Foyer, pero al diriguirse a unos de los Fumadores, desapareció.

Artistas se fueron de luto

Foto Flotante: 1638784
El Foyer del teatro en 1927.
Cortesía Teatro Nacional.

Aunque el estreno del Teatro Nacional, el 21 de octubre de 1897, fue un éxito, la salida del empresario que trajo a la Compañía de Ópera Francesa, el galo Pedro Andrés Aubry, dejó a los artistas en precaria situación.

Para enero de 1898, el entusiasmo inicial se había apagado y el público abandonó las butacas del Teatro Nacional para llenar la sala del Teatro (y futuro cine) Variedades, con su popular zarzuela.

“La salida de Aubry y la escasa asistencia dejó a los artistas de la ópera sin salarios, ni fondos para volver a su país.

El 8 de enero de 1898 se anunció la disolución de la compañía y al día siguiente, uno de los artistas se quitó la vida. Algunos dicen que es ese el “fantasma del teatro”.

“Todo está bien programado”

Foto Flotante: 1638548

Samuel Rovinsky, Director del Teatro Nacional

¿Cuál es el secreto para mantener un teatro histórico como este?

El mantenimiento diario y la restauración. Esas son las mejores prácticas para que el teatro no se deteriore. En otras partes de mundo no hacen eso y luego tienen que cerrar los teatros por mucho tiempo.

¿Qué tipo de trabajos se le hacen a diario?

Revisión de instalaciones sanitarias, maquinarias, eléctricas y de la estructura. Se hace una limpieza general y se cuidan los ornamentos y las pinturas.

El mérito es trabajar sin cerrarlo…

La hazaña del Teatro Nacional es no detener su movimiento de visitantes ni de actividades escénicas, mientras se restaura. Todo está bien programado de manera que cuando la gente viene no se encuentra andamios ni obstáculos. La seguridad de los turistas es lo primero.

¿Hay un inventario de los bienes del teatro?

Lo hay pero lo estamos modernizando con el sistema de cómputo. Es más fácil y más seguro.

Foto: 1638551
Fachada del Teatro Nacional con sus imponentes muros de granito.
Fotos Alexánder Otárola

Foto: 1638556
Ubicada en la Fosa, la cremallera del teatro permite alzar las butacas al nivel de los primeros palcos.

Foto: 1638552
La imagen que aparece en el billete de cinco colones viene del fresco ubicado encima del segundo vestíbulo.

Foto: 1638555
Entrar a la sala principal es ingresar a otro mundo. Aquí la única realidad es lo que se crea en la escena.

Foto: 1638581
El teatro disponía inicialmente de 1140 espacios, pero ahora se venden solo unos 800.

Foto: 1638563
La construcción fue más cara de lo esperado. Habría costado 3 millones de pesos.

Foto: 1638578
El edificio y la obra artística que alberga, tendrían un valor que ronda los $30 millones.

Foto: 1638560
El Teatro Nacional fue inaugurado el 21 de octubre de 1897, con la ópera “Fausto”.

Portada Nacionales Sucesos Ovación Farándula Vivir Hoy Internacionales VIP
Foro Galería Contáctenos Pura Vida
© 2007. Periódico Al Día. El contenido de aldia.co.cr no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Periódico Al Día. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@aldia.co.cr .