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Una cuidadosa labor de los rescatistas lo salvó. Lo pasaron al Calderón Guardia. M. Bertozzi.
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Cuando los cruzrojistas llegaron, el joven tenía el dedo inflamado por el esfuerzo previo para sacarlo. Foto: J.C. Salas.
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En medio de curiosos, los bomberos tuvieron que destrozar la banca para extraer la parte donde estaba atorado el dedo.
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“Respire hondo y mantega el aire”, le dijeron a las 9:22 a.m. y de seguido cortaron el último milímetro de metal y lo liberaron.
Hugo solano
hsolano@aldia.co.cr
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Roberto Martínez González, de 24 años, estuvo a punto de perder su dedo medio de la mano derecha, el cual le quedó atrapado en la banca metálica donde ayer a las 6 a.m. esperaba el bus de Barrio Pilar, 200 metros al sur de Romanas Ballar,en Guadalupe.
Durante más de tres horas tuvo el dedo atrapado, ya que fue a las 9:22 a.m. cuando los bomberos lograron liberarlo con ayuda de los trabajadores de un taller de muebles de hierro, que está diagonal a esa parada de autobuses.
El joven iba para unas clases de inglés en San José y de repente introdujo el dedo medio en uno de los múltiples huecos de la banca.
“No pensé que se me fuera a quedar atorado”, comentó el muchacho, mientras los socorristas trataban de liberarlo.
A como pudo sacó el celular que llevaba en la bolsa y con la mano izquierda marcó el número de su casa, que guarda en una memoria del teléfono, y le avisó a su mamá, Marta González.
Ella llamó de inmediato al 911 y se fue a la parada que queda a los 200 metros de la casa.
Socorristas de la Cruz Roja de Goicoechea trataron de liberarlo eliminando presión sanguínea del dedo atorado, pero al ver que estaba hinchado y que no salía, llamaron a los bomberos.
Los vehículos de los socorristas ocuparon el carril frente a la parada y se formó una presa de carros por más de 300 metros.
Los bomberos tuvieron que cortar la banca metálica y extraer la parte donde estaba el dedo incrustado para manipular más fácilmente la mano de Martínez.
Aún así, tuvieron que llevarlo a un taller de muebles metálicos donde con ayuda de una prensa, alicates “perro”, una cortadora y una cegueta poco a poco lograron cortar el metal hasta liberar al joven estudiante.
Mientras todo sucedía, los socorristas le pusieron una vía con suero para desinflamar y lo inyectaron para que no le doliera.
Según Juan Carlos Salas, de la Cruz Roja, y Alexis Villalobos de Bomberos, la extracción tenía que hacerse con mucho cuidado para no afectar la mano ni la movilidad del dedo prensado.
Peligro latente
Juan Carlos Salas, Cruzrojista.
No es la primera vez que atendemos accidentes iguales en estas bancas. Se le puso morfina para aliviar el dolor”.
Marta González, Madre.
La Municipalidad debería eliminar esas bancas que son un peligro. Mi hijo estuvo a punto de perder un dedo”.
Alexis Villalobos, Bomberos.
Tuvimos que usar equipo hidráulico para cortar la banca. Meses atrás hubo otro caso igual en Sabana Sur”.
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