Domingo 11 de marzo de 2012, Costa Rica

Hace historia en la radio

A Amelia Buda le cambió la vida

Isaac Lobo

ilobo@aldia.co.cr

Buda conoce los secretos más íntimos de Amelia Rueda y ella aprendió a amarlo incondicionalmente como una experiencia nueva, porque confiesa que nunca en su vida había tenido un perro como mascota.

Este inquieto maltés es su adoración y recibe los mimos de Rueda, quien es totalmente distinta con su compañero de cuatro patas y de largo pelaje blanco a la inquisitiva periodista que escuchamos de lunes a viernes, despertando pasiones y a los políticos con serios cuestionamientos.

Amada por los taxistas, por los conductores que van desayunado presas vehiculares todas las mañanas y por quienes se sienten acuerpados con sus denuncias.

Ella vive de lleno con su proyecto “Nuestra Voz”, de radio Monumental. Un programa que es a su vez su empresa, con la que aprendió a hacer dinero como su propia jefa hace 15 años.

Curiosamente su primer trabajo fue en el dial, pues la primera trasmisión que hizo en vivo fue para Radio City, cuando la enviaron a cubrir la inauguración del entonces moderno Centro Penitenciario La Reforma.

Muy a tono con el Día Internacional de la mujer (9 de marzo) Amelia tenía 23 años cuando se abrió camino en una profesión dominada por hombres, en 1974 empezó a estudiar en la Universidad de Costa Rica.

Fue corresponsal de guerra y le tocó exponer su integridad al cubrir el entierro de Monseñor Óscar Romero, al darse un tiroteo contra la gente que protestaba. El religioso fue asesinado por la ultraderecha en El Salvador el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba una misa en el hospital de La Divina Providencia.

Siempre luchadora

¿Con qué se queda: radio, televisión o prensa?

La verdad, con Internet, que une a los tres. En ameliarueda.com y a través de las redes sociales hago un poco de radio, de prensa y televisión.

¿Qué fue lo más peligroso que vivió como periodista?

La balacera que se armó durante la cobertura del entierro de Monseñor Romero (El Salvador, 30 de marzo de 1980). Mi vida y la de mi camarógrafo, Rogelio Vázquez, corrieron peligro.

¿Cómo se abrió campo entre tanto hombre?

La fórmula es sencilla: Trabajando muy duro.

¿De no ser periodista que profesión hubiese escogido?

Periodista.

¿Su vida ahora va sobre ruedas?

Desde muy joven he trabajado mucho; ahora más que nunca el trabajo llena mi vida pero diferente. No hay tanta carrera. Hay muchas pausas que me llenan de experiencias hermosas.

¿Quién fue su gran maestro en el periodismo?

Rodrigo Fournier. Trabajar con él fue una escuela diaria. Sus enseñanzas siguen tiñendo muchas de mis decisiones profesionales.

¿Se siente querida?

Sí.

¿Cómo es como mamá?

Entregada y muy protectora, siempre ahí para lo que mis hijos necesiten.

¿Cómo es como suegra?

Sólo pido que quieran y respeten a mis hijos. Mis yernos y nueras son hijos en mi familia.

¿Su hija doctora la atiende?

Me cuida como nadie en el mundo pero no me atiende. Ella siempre busca a los mejores médicos y está pendiente todo el tiempo de mi salud.

¿Qué significa su perrito Buda para usted?

A Buda me lo regaló mi hija Susana, la doctora. Yo nunca había tenido un perro y Buda ocupó un espacio en mi casa y en mi vida. Es una compañía muy agradable.

¿Es coqueta?

Me encanta verme bonita. Me ayuda a estar de buen humor.

Cuénteme algún secreto.

Los secretos no se cuentan.

¿Qué le diría a la gente que no quiere a su hermano Alejandro?

Alejandro en un ser humano solidario y preocupado por los demás, como pocas personas. Habrá cosas de su “personaje” en televisión que puede no agradar, pero él es mucho más que eso.

De muy buen humor

¿Qué opina de “Camelia” (la imitación que le hace Norval Calvo)? ¿La invitaría a su programa?

Al principio no me gustaba, porque no soy bromista. Luego le puse cuidado y le tomé cariño a “Camelia”. Me acerca a mucha gente y las hace reír. De hecho hay mucha gente que en la calle me saluda y me dice “Camelia”. Claro que la invitaría al programa.

¿Es una mujer de buen humor o no?

De muy buen humor.

¿Qué regalo soñado nunca tuvo y lo esperó?

Un scooter. Mi papá prometió que me lo traería el Niño. Ese año él murió y se acabaron los regalos del Niño en mi vida.

¿Es así de confrontativa con sus hijos o la familia?

Soy fuerte y firme para hablar siempre. Pero en mi familia todos somos muy parecidos. Yo diría que los intercambios de opiniones son súper enriquecedores y a veces algo movidos, pero disfrutamos muchísimo cuando estamos juntos.

Muy personal

¿Cuál es su debilidad?

Mis hijos.

¿Quiénes son sus amigos?

Tengo pocos y pocas. Ellos saben quienes son.

¿Si fuera una flor cual sería?

Una orquídea.

¿Qué es lo más triste que le ha pasado?

La muerte de mis padres y mi hermano sin duda alguna.

¿La alegría más grande?

Pues el momento en que me enseñaron a cada uno de mis hijos al nacer.

¿Es mandona en el amor?

No soy mandona. Soy supercariñosa y chineadora.

¿Cómo le ha ido en el amor?

Excelente.

¿Su corazón fue reservado solo para un gran amor?

Así es.

¿Fue o es exigente con las parejas?

Soy exigente con todas las personas a las que amo.

¿Quién le ha partido el corazón en su vida?

Por amor de pareja nadie.

¿Qué la enamora?

La inteligencia, la simpatía, la bondad y ante todo la lealtad y la solidaridad.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Leer, oír música y algún día tener un rincón de orquídeas en mi casa cuidadas por mí.

¿Es muy fanática del fútbol?

No. Apoyo entusiastamente a la Selección Argentina y sufro cuando la Liga pierde.

¿Practica algún deporte?

No.

¿Cuál ha sido su aporte?

Eso lo deben decir los costarricenses.

¿Qué le falta por hacer?

No he pensado en eso. Crecer en ese mundo nuevo del periodismo digital es la meta inmediata en la que trabajo.