Nacionales
Domingo 19 de agosto de 2012, Costa Rica

Cosas de la vida

Castillos de arena

Ana Coralia Fernández Arias

Periodista

Dicen que en el mar la vida es más sabrosa, pero ¿sabrosa para quién?

He tenido la oportunidad de compartir algunas semanas con pescadores de Tárcoles y sus familias, y me parece una vida más sencilla y en contacto con la naturaleza, pero también es más dura, incierta y llena de variables incontrolables.

La vida cerca del mar dista mucho de ser como en los veraneos o como es para los turistas residentes que vienen y se enamoran de nuestras bellezas escénicas e invierten en un proyecto y se quedan por acá.

La vida cerca del mar es contundente y hasta desastrosa si uno ve, como hemos visto en estos días, las casas de la gente de Caldera con la arena llegando a las canoas de sus antiguas viviendas.

Al contemplar esas imágenes yo me pregunto: ¿y por dónde se empieza de nuevo cuando la arena roza el techo de tu casa? ¿Cómo se desentierran las cositas, las fotos, aquellos recuerdos que solo estaban allí y los utensilios necesarios para la vida?

Estos vecinos ahora tienen miedo de irse y dejar lo poco que les queda porque no se sienten seguros de que les cumplan las promesas que les han hecho de una nueva vivienda y nuevas oportunidades en otros sitios.

“Lo que por agua viene, por agua se va”, pero esta es un sentencia muy dura para quien ve las olas llegar y llevarse todo lo que tiene, se espera y se ama.

La próxima vez que pasemos cerca de la playa, no nos quedemos en el factor solar, en el churchil o en el diseño del traje de baño. Hay quienes ven en cada golpe de ola una amenaza y una pesadilla de la que no despiertan.