Nacionales
Domingo 18 de marzo de 2012, Costa Rica

Cosas de la vida

Bonanzas a destiempo

Ana Coralia Fernández Arias

Periodista

¡La vida está llena de ironías! ¿Quién, cuando ha tenido más, mucho o mejor que antes, no quisiera salir corriendo hacia el pasado y compartir con abuelos y tíos y ‘tatas’ amados un cachito de la abundancia que llega un poco a deshora cuando si llegamos a un buen punto en el camino?

Tal vez algunos lo han tenido todo siempre, pero hay conmigo otros que vivimos infancias llenas de carencias e incertidumbres, donde el pan de cada día era un acertijo y las uñas y los dientes disponibles se dedicaban a conseguirlo con fiereza para compartirlo con toda la familia.

Sin embargo, ahora que los días transcurren entre alambres y pantallas, entre comodidades propias de la modernidad y que tomarle el gusto a las cosas depende de la capacidad adquisitiva o de la de endeudarse, ¡qué no daría por enseñarle a mamá cuanta cosa nueva sale y ojalá llevársela envuelta en megabytes para hacerle el ratico más llevadero!

Llegan a destiempo estas bonanzas triviales y pasajeras, que hubieran hecho la diferencia entre la rutina y el asombro de aquellos días de tortillitas con sal y de aguadulces con leche.

¡Ya me imagino lo que hubiera dicho mi abuela si llego con el celular o con la ‘compu’, la tableta y una ceja levantada...!

Habría jurado que triunfé y que valieron la pena los desvelos y las penurias para sacar a semejante portento adelante y con tales atributos.

Lo que ellos nunca sabrán, porque nunca se los dije, es que apenas sobrevivo entre chunches y alternativas que solo son un espejismo de alegrías prestadas.

Era mejor estar con ellos, así sin más y sin pedir nada a cambio.