Deportes
Domingo 31 de julio de 2011, San José, Costa Rica
Pasión por el deporte

En terreno cafetero

Luis Fernando Montoya, el campeón de la vida

Esteban Cuvardic

Enviado

ecuvardic@aldia.co.cr

¿Cuál fue el mejor día futbolero en la historia de la ciudad de Manizales?

Sin duda, para sus habitantes el año 2004 será inolvidable, pues un club modesto y poco conocido a nivel internacional, el Once Caldas, ganó la Copa Libertadores, tras vencer por penales (2-0), al Boca Juniors de Argentina.

En ese juego la gran figura fue el portero Juan Carlos Henao, quien emuló a René Higuita – héroe con el Nacional en 1989 – y tapó dos penales.

El estadio Palo Grande, donde hoy jugará Costa Rica, se convirtió hace siete años en un verdadero manicomio, para festejar el cetro.

El técnico que llevó al Once Caldas a la gloria fue Luis Fernando Montoya.

Sin embargo, la vida mostró su lado cruel el 22 de diciembre del 2004.

Adriana, la esposa de Luis Fernando, regresaba de comprar algunos regalos para los niños pobres, cuando un delincuente intentó robarle la plata, a la puerta de su casa.

Montoya salió a defender a ella y a su pequeño hijo José Fernando, de tres años.

Pero el entrenador recibió dos disparos y el primer diagnóstico fue que tendría que estar conectado de por vida a un ventilador mecánico y a un marcapasos diafragmático. No podría recuperar el habla ni hacer ningún movimiento del cuello para abajo. Los disparos le seccionaron la médula espinal, y lo dejaron tetrapléjico.

Con el tiempo, el “Profe” ya no necesitó ni marcapasos ni ventilador, pudo volver a hablar y hacer leves movimientos con los dedos de las manos y los pies.

Montoya es conocido ahora como “el campeón de la vida”. Y sigue ligado al fútbol. Hoy, desde su silla de ruedas, da clases teóricas de este deporte en dos institutos, en Medellín y Caldas.

En el Mundial 2010 fue comentarista para un canal de televisión, y columnista del díario “El Espectador” de Bogotá.

Y su esposa dejó su trabajo en un banco para cuidarlo.