Nacionales
Domingo 4 de marzo de 2012, Costa Rica

Editorial

Hay que velar por la salud

“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”, ¡Cuánta razón tenía Martin Luther King cuando lo dijo! Hoy parece aplicarse como anillo al dedo a este vergel bello de aromas y flores llamado Costa Rica.

Ayer muchos amanecieron celebrando que la aún en pañales Ley General de Control de Tabaco, fuera parada tras el fallo de la Sala Constitucional, la cual admitió para estudio la consulta de constitucionalidad que hicieron 10 diputados de tres partidos.

Por lo tanto, el Poder Ejecutivo no puede emitir la sanción final, a pesar de que se aprobó en segundo debate.

Al parecer, los magistrados consideran que la consulta fue formulada de manera razonada e indicando los aspectos que suscitan objeciones de constitucionalidad.

En este párrafo es cuando los no fumadores o al menos los interesados en salud de los seres humanos debemos recordarles que:

Fumar cigarrillos causa muchos tipos de cáncer como el de pulmón, de esófago, de laringe, boca, garganta, riñón, vejiga, páncreas, estómago y de cérvix, así como también leucemia mieloide aguda.

Y que el humo de tabaco en el ambiente, causa enfermedades y muerte prematura en adultos no fumadores y en niños.

“Se estima que la exposición al humo de tabaco de segunda mano aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas en 25% a 30%”, reza un artículo del Instituto Nacional del Cáncer en los Estados Unidos (http://www.cancer.gov/espanol/recursos/hojas-informativas/riesgo-causas/dejar-de-fumar).

Es lógico que restaurantes, bares y empresas relacionadas con el tabaco levanten su voz, pues de promulgarse la ley, sus intereses económicos podrían verse afectados.

Es una lástima que en decisión de la Sala IV no haya prevalecido el interés colectivo, la salud de los no fumadores y el derecho a no infectarse por este belcebú en forma de humo.

Este es un vicio que durante el siglo XX cobró la vida de 100 millones de personas que perdieron la batalla por males asociados al tabaquismo y se estima que en este siglo serán 1.000 millones los muertos según dice la Organización Mundial de la Salud.

Es lamentable que personas que se supone deben velar por el bienestar de los ticos como la congresista Marielos Alfaro, no apoye el proyecto y hable de inconstitucionalidad, como si infectar con el humo del tabaco a los no fumadores no lo fuera.

El proyecto prohibe que los fumadores enciendan cigarrillos en cajeros automáticos, ascensores, bares, casinos, discotecas, restaurantes y centros comerciales.

Ya desde la ley de control del tabaco de 1995, no se autorizaba el consumo de cigarrillos en centros de salud y en entidades educativas.

En el tema de difusión, el artículo 12 de la norma prohibe “cualquier forma de publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco y sus derivados”.

Y del impuesto por cada cigarro, que según cálculos del Ministerio de Salud será de ¢68.000 millones al año, además del 60% que irá a la CCSS, otro 20% será para la cartera de Salud, 10% para el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) y otro 10% para el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder).