Domingo 4 de marzo de 2012, Costa Rica

Alegre y muy soñador, el comunicador sabe muy bien cada paso que da para alcanzar sus metas

Walter Campos

Por Rodolfo Rodríguez

rodolfo.rodriguez@aldia.co.cr

Vive en medio de cámaras de televisión, lentes fotográficos, en las tablas una vez por semana, acompañado de una muy buena pluma y pensando cuál será su próximo destino fuera del país.

En resumen, al presentador de “Buen Día”, Walter Campos es difícil verlo sometido a rutinas o a espacios de ocio en su vivir habitual.

Para él, las cosas repetidas son junto al chisme las situaciones que menos le interesan. “Para eso ando metido en muchas cosas”, aseguró Campos.

Fuera de cámaras, su pasatiempo preferido es la fotografía y se lo toma tan en serio, que con un equipo profesional planea un futuro proyecto, “será toda una experiencia de vida”.

Esta afición nació gracias a su abuelo. “Él era fotógrafo, recuerdo que tomaba su Instamatic de pequeño y me ponía a jugar con ella”, contó.

Una de las facetas que no todos conocen y que de seguro les sorprenderá es ver a Walter en plena acción haciendo su rutina de “Stand Up Comedy”, junto a La Liga de la Comedia.

Ahí saca toda esa parte de humor y sarcasmo, además de disfrutar de la interacción con la gente en vivo y no mediante una pantalla de televisión.

El escribir es tan importante como comer y es que el comunicador contó que tiene un blog personal en Internet (zenycaos.wordpress.com), donde el menú incluye informaciones sobre libros, cine, rarezas y opinión.

Otro de sus sueños es llevar a la realidad la creación de un par de libros. “Uno de cuentos y otro es de crítica y observaciones de la vida”, adelantó.

Gracias al trabajo ha tenido el placer de saciar otra de sus pasiones: viajar y conocer lugares a los que alguna vez soñó conquistar.

Su último destino fue Israel, donde llevó el curso “Comunicación para la Paz en Zonas de Conflicto”, ofrecido por la UNESCO, pero también ha conocido Paris, Madrid, Ámsterdam, Venecia, entre otros.

Su radiografía

Oriundo de Guadalupe y Curridabat, fue hijo único por 14 años, aseguró tener padres extraordinarios. “Mi mamá es capaz de armar un picnic en el patio y mi papá es mi mejor consejero”, recordó.

La vena de la comunicación siempre estuvo en él, ya que se inventaba y dirigía a sus amigos en pequeñas obras de teatro y en el kínder le contaba cuentos a sus compañeros.

“Una vez con mis primos hicimos unos experimentos científicos que incluían orines en los árboles frutales de mi abuela, lo malo fue que a las mujeres de la familia se les ocurrió hacer dieta a base de frutas”.

Cerca de 20 años después confesaron aquella gran travesura, que por cierto y “gracias a Dios” no hubo nada que se pudiera lamentar.

Corazón sin dueña

Dejando claro que no gusta divulgar mucho su vida personal, Walter dice estar muy feliz con una compañía actual, aún así anuncia no tener novia desde hace año y medio.

A pesar de que trata de alejarse lo más posible de los flashazos, Campos dijo no andar escondiéndose, cuida mucho el no lastimar a alguien y a sus 36 años aseguró no sentir la obligación de formalizar su situación sentimental.

“Me he dedicado a conocer bien a las personas y no me desespero ni me estreso, las cosas se dan cuando se tienen que dar. También me han acusado de escaparme del matrimonio y la paternidad, pero no es así, sólo las respeto mucho”, citó con seriedad.

Eso sí, no escondió que es un poco exigente, en primera instancia la parte física le es importante, tiene que ser muy femenina, bien saludable, detalló, no obstante, que eso no le quite que se ponga un short y una cola, en caso de alguna aventura en la playa o montaña.

Pero la lista no acaba ahí, ya que tiene que ser una mujer inteligente para una buena conversación, que lea mucho y que sepa algo de arte, mencionó el josefino, quien se define como coqueto, pero no en extremo.

“Para uno es muy bonito cuando alguien se toma tiempo antes de emitir un juicio, a veces el estar en tele te tiñe de alguna imagen, pero la realidad está en el interior”, comentó el profesional en Comunicación.

Admirador de Juan Pablo II, Kofi Annan y el Dalái Lama, Walter se define como alguien tranquilo, interesado por siempre tener un muy buen día.