Redactor
Tibás. - Comerse un helado de agua es lo mismo que comerse un arroz sin sal: no saben a nada.
Quizá es la mejor analogía para describir lo que pasó en el Ricardo Saprissa en la ida de la semifinal entre morados y Santos.
Un 1-0 con sabor a muy poco, que da ventaja al cuadro de Alexandre Guimaraes, pero que deja dudas del nivel que presenta el conjunto tibaseño.
Claro, los saprisistas tienen que estar felices, porque además de festejar la victoria, tienen a su favor que no viajarán a Guápiles, sino que la vuelta la jugarán como en casa, en el estadio Nacional.
¿Era semifinal?
El ambiente en la “Cueva” no parecía de semifinal, sino de un partido de fase regular. Eso se trasladó al terreno de juego, porque el partido fue malo y quizá ni Saprissa ni Santos se enteraron de que estaban jugando el primer “round” en busca de la final.
Pintaba bien para el “Monstruo” en el inicio, entró a arrollar y encontró el gol en piernas de Mynor Escoe de penal.
Pero fue eso y nada más.
Saprissa se perdió en la cancha y más después de la infantil expulsión de Óscar Duarte.
Como un novato, el defensor le metió la mano a la pelota cuando intentó rematar un centro, lo que le valió la segunda amarilla.
Eran apenas 21 minutos de partido y todo cambió.
Los guapileños dejaron su conservador juego y empezaron a salir en busca del empate, que nunca llegaría, principalmente por la mala puntería y la poca tranquilidad que mostraron en el último cuarto de cancha.
Cancha volcada
Si usted no vio el partido le será difícil creer que el dominador en el complemento fue el Santos.
Pues así fue, parecía que la sintética de la “Cueva” se inclinó hacia el arco de Víctor Bolívar.
Saprissa se “enconchó” atrás, no tenía ideas y lo que trataba era de contragolpear, pero tampoco.
El principal testigo de eso es el portero del Santos, Johnny Aguilar, que vivió lo más angustiante del juego antes de que iniciara, cuando “la Ultra” le cantó el famoso tema de todos los porteros.
De ahí en más no hubo nada que lo pusiera nervioso.
La visita lo intentó, estuvo cerca, aprovechaba ese hombre de más en el campo, hasta que Esteban Maitland se hizo expulsar.
Ahí Saprissa volvió a respirar un poco, pero la historia ya estaba escrita. La victoria se quedó en casa, pero con un sabor a muy poco, por no decir a nada.
La ventaja en la serie los hace sonreír, aunque con lo mostrado en el terreno de juego, deberían de estar muy preocupados.
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